Revista Remedios

¿Es bueno ducharse con agua fría?

Por Gabriel Giner @esaludcom

Ducharse con agua fría

Para muchas personas, la ducha es un momento muy personal. El bienestar de un baño caliente parece la mejor manera de relajarse y de olvidarse de los problemas. Pero lo cierto es que el agua fría es la que realmente puede mejorar la salud de uno. De eso precisamente es de lo que queremos hablar hoy.

Los beneficios para el cuerpo de ducharse con agua fría

El agua es una fuente de vida, por eso es la gran aliada para las personas que se interesan en cuidar su cuerpo y mantener su belleza.

Mejora el sistema inmune

Una ducha con agua fría activa todas las alarmas de nuestro cuerpo. Esto hace que nuestro sistema inmunológico se active repentinamente. Y, de la misma manera que funciona un músculo, también este se va fortaleciendo.

Mejora la circulación

Con el frío, las venas y los músculos se contraen. El corazón empieza a latir a mayor velocidad, por lo que la sangre llega a más partes del cuerpo y lleva consigo más oxígeno, haciendo que el cuerpo respire y reciba los nutrientes que necesita.

Una buena ayuda para los órganos internos

El agua fría hace que se descongestionen los órganos internos. Esto hace que empiecen a eliminar toxinas a mayor velocidad.

Es diurético

Siguiendo con el beneficio anterior, una de las toxinas que mejor se eliminan con las duchas de agua fría es la orina.

Ayuda a mantener sano el cabello

El agua fría aporta a nuestro pelo parte de los nutrientes y de los estímulos que necesita para seguir luciendo como siempre. Además, ayuda a prevenir la caspa y la alopecia.

La piel, el gran beneficiario

Beneficios del agua fría para la piel

De todas las partes del cuerpo humano, hay una, por encima de las demás, que se beneficia de las duchas de agua fría: se trata de la piel. Evidentemente, el contacto con el agua es bueno para mantener el cutis hidratado. No hay que olvidar que la sequedad es uno de los principales problemas de piel. Ahora bien, ¿qué beneficios tiene en particular ducharse con agua fría para nuestra piel?

Para empezar, al mejorar la circulación ayuda también a evitar que aparezcan las varices. Y, en caso de haber, las disimula o las alivia. Además, al estar el agua a una temperatura más baja, la piel tiende naturalmente a tensarse, con lo que mantiene durante más tiempo su elasticidad y su rigidez. Ayudando así a mejorar la belleza natural de cutis.

Es una buena forma de descongestionar el cuerpo. Por tanto, las zonas enrojecidas del mismo van desapareciendo gracias a estas duchas. Además, a la larga, es una buena ayuda para evitar la aparición de arrugas, al no dejar que se dilate y se estire indebidamente la piel.

Por qué el cerebro agradece una ducha con agua fría

Los beneficios de una temperatura baja no atañen tan solo al cuerpo. También el estado de ánimo y la mentalidad de uno cambiarán radicalmente.

Una buena manera de manejar el estrés

Un chorro de agua helada siempre es un estímulo estresante para uno. Por eso, ducharse de propia voluntad a este tipo de temperaturas es una manera de acostumbrarse a combatir psicológicamente las situaciones de estrés o de peligro.

Mejora el sueño

Todavía no se sabe con claridad qué es lo que motiva a dormir mejor, pero el caso es que los estudios demuestran que así sucede. Probablemente sea por la relación que tienen estas duchas con el estrés y la ansiedad.

La mejor forma de empezar el día con buen humor

El agua fría estimula la segregación de noradrenalina, la cual es una hormona muy útil a la hora de combatir desórdenes psicológicos como la depresión. No solo despierta las funciones corporales y mentales, sino que un chorro de agua helada también puede mejorar la mentalidad y la resistencia psicológica de la persona.

¿Tan peligrosa es el agua caliente?

Directamente, una ducha con agua caliente no es en sí misma perjudicial para la salud, pero sí que conviene no abusar de ella. Por ejemplo, estimula la aparición de arrugas y de varices, ya que expande los vasos sanguíneos y los capilares, haciendo más flexible y elástica la piel, pudiendo suceder que no se recupere.

Otro inconveniente es que parece tener un efecto relajante que afecta negativamente al funcionamiento del cerebro. Por un lado lo adormece, cambiando así los patrones del sueño, y por otro lado dificulta la recepción de la energía necesaria.

En conclusión

El agua fría ofrece múltiples ayudas para el organismo. Es una manera excelente de hacer mucho por uno sin que apenas cueste esfuerzo. La única dificultad es acostumbrarse. La mejor manera para ello es llegar de manera gradual a ducharse bajo temperaturas más frías que las habituales. Puede parecer complicado, pero es algo que el cuerpo termina por agradecer más tarde o más temprano.


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