Revista Diario

¿Es posible trabajar igual ajustando horarios?

Por Belen
Hace ya unos cuantos años trabajaba en una empresa que decía ser muy moderna y muy pro-mujeres. De hecho más del 70% de los empleados éramos del sexo femenino. Todas éramos muy jóvenes, con estudios, preparadas y estupendas (esto último es una licencia literaria ;P). Pero claro nos fuimos emparejando, fuimos cumpliendo años, adquirimos estabilidad laboral, muchas promocionamos y el reloj biológico hizo tic-tac.
Y como un día escuché a un jefe (este era hombre), empezamos a parir como conejas. Ley de vida lo llamo yo.
Yo tenía un trabajo a turnos, mañana y tarde. La verdad no estaba mal, eran jornadas intensivas de 8 horas y te permitía mucha flexibilidad. A mi no me importaba rotar o trabajar por las tardes. Aunque las tardes eran más a modo de "guardia" y el trabajo real era el de la mañana, no había color en cuanto a intensidad y cantidad de trabajo.
Cuando tuve a mi hijo la idea de andar rotando no me hacía ni pizca de gracia, así que opté por pedir el turno de mañana fijo. No era posible así que reduje mi jornada. De ese modo tenía una jornada de 7 horas en horario de mañana fijo.
¿Créeis que mi trabajo se redujo también en una hora? Pues no, obviamente. Aquellas tardes relajadas donde yo podía trabajar tranquila, hacer mis informes con parsimonia y cuidado pasaron a la historia. Esas tardes sosegadas las hacían el resto de compañeras, que aún siendo madres (y por elección propia) no quisieron reducir jornada. Yo trabajaba en esas mañanas intensas, llenas de informes, de jefes pidiendo datos, sin parar, sin pausas.
Trabajaba de 8 a 3, 7 horitas seguidas, intensas, productivas. Mi trabajo siempre fue el mismo, antes y después de la jornada reducida. Obviamente había cosas a las que no podía asistir, como reuniones, porque eran programadas por la tarde. Pero cuando interesaba que yo fuera lo modificaban, nada impedían que fueran por la mañana.
Y yo a las 3 de la tarde salía contenta por la puerta, deseando ver a mi niño y pasar la tarde con mi familia, sumergida en mi vida.
Que quiero decir con esto, que mejorar los horarios laborales, es posible, es más resultaría beneficioso hasta para las empresas. Tener a una persona trabajando hasta las 7 de la tarde hace que su producción vaya bajando conforme pasan las horas, obligas a periodos de comida muy largos, otras pausas para café y otros menesteres. Esas personas disponen de poco tiempo para dedicar a sus cuestiones personales, lo cual implica que tendrán menos vida personal o familiar o de pareja o amistosa. Y eso repercutirá en su estado de ánimo. No olvidemos que un trabajador feliz es un trabajador eficiente, se rinde más y mejor.
Es posible, es factible, pero además es necesario.

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