Revista Cultura y Ocio

¡Escribí un cuento! -Adivina como se llama este cuento-

Publicado el 22 noviembre 2015 por Ximena Palacios @XimenaBPC
Hola!!! Solo les quería contar que en mi escuela está habiendo un concurso de cuentos, así que como es costumbre en mi, lo hice unas horas antes de entregarlo, y como me gustó quise compartirlo con ustedes y me encantaría que me dijeran que les parece. Es pequeño y conciso. Espero que les guste!
"Adivina como se llama este cuento"
Un  hombre mayor y canoso se encontraba recostado perezosamente en el sofá de su casa, mientras leía cómodamente el periódico del día con las gafas de montura fina levemente inclinadas sobre el puente de su nariz para poder leer el párrafo inferior. La casa estaba solitaria y silenciosa. Los pensamientos del viejo hombre casi se podían escuchar pululando por la sala. Intrigado por lo que estaba leyendo, murmuraba por lo bajo para si mismo mientras se entristecía al pasar sus ojos a través de las palabras, repasando cada noticia. En su época, hace ya muchos años, no sucedía lo que pasa en la actualidad; Le dolía mucho ver a su gente en las condiciones en las que estaban, y más al saber que ya no le quedaba tanto tiempo allí debido a su avanzada edad.

Al otro lado de la casa se escuchó el tintineo de unas llaves seguido de la puerta abriéndose y cerrándose detrás de unos pasos.

Un joven entró a la sala con una mochila al hombro. Venía de un agotador pero gratificante día de preparatoria. Miró al viejo con una sonrisa ladeada mientras él seguía con su vista y pensamientos en el periódico; tiró su mochila al suelo y se dejó caer perezosamente en el sillón frente al hombre.

Este levantó la vista de su lectura y le sonrió cariñosamente al joven frente a él.--Hola hijo. ¿Cómo te ha ido en la escuela?--Que hay, abuelo. Genial, no pudo irme mejor, claro, que en las clases ya es otra historia, pero no podría pedirle más a la vida. ¿Tu cómo te sientes? Aún no puedo creer todo lo que te ha pasado. Nomas no descansas. Después de tu enfermedad que casi te mata…-- Se atragantó un poco al decir esas palabras, y aún más con las siguientes. – Y luego también después de ese accidente… La has librado ya muchas veces, yo creo que ya no me podré librar de ti. – dijo bromeando, pero con un cierto tono de melancolía.El viejo se ríe quedamente. –Es que todavía me quedan algunas cosas pendientes, y hasta que las termine… estaré aquí vivito y coleando. >>Y me alegra mucho que te esté yendo bien,  hijo. Aunque no me agrada tanto lo que me cuentas de las clases. -- El chico ríe ante las palabras de su abuelo. –Pero que va. Yo si le podría pedir muchas cosas más a la vida. Empezando por que todo lo que está ocurriendo termine.El chico frunció el ceño. --¿De qué habla? Si este mundo está perfecto tal y como está. De hecho, aquí nunca pasa nada, desearía algo de acción de ves en cuando. – Dijo mientras se acomodaba acercándose a su abuelo, apoyando los codos en sus rodillas.--¿Eso crees? – preguntó con una sonrisita triste en sus labios arrugados por la edad. –Déjame contarte un cuento y te dejaré que adivines el triste título que se le da ¿Está bien?--¿Un cuento? – Repitió el joven con incredulidad. –Vale, cuéntamelo.El viejo se irguió en su lugar y le comenzó a narrar ese cuanto que ya se le hacía tan familiar.--Había una vez un mundo lleno de gente, gente vacía y sin esperanza. A cada lugar al que se mirara había personas diferentes, sin embargo, tenían una cosa en común; ¿Y sabes qué era eso? – Preguntó a su nieto sin esperar respuesta. Este lo miró expectante, así que continuó. –Tenían los ojos tapados. La gente en ese lugar no veía lo que pasaba a su alrededor. Se encerraban en una falsa felicidad mientras sentían que algo les faltaba, que algo no estaba bien.  La gente de ahí había sido violenta y estridente desde su origen. Muriendo todos poco a poco, y no realmente como deberían. Como escuché una vez viendo esos programas que pasan ahora por la tele, uno muy bueno por cierto; es el ejemplo perfecto: “Muriendo al caer desde lo alto de la propia decadencia, o morir en el fondo de la más profunda opresión. Morir victima de otra victima, siendo el victimario de un victimario. Morir matando, es morir dos veces. Morir comiendo nada, hasta ser nada.” – recitó el viejo. – “Malos, despiadados, autodestructivos, suicidas”. Viviendo engañados diciéndose que todo está bien. En este lugar hay zombis reales caminando por la calle, caminando prácticamente sin vida, locos y hablando a la nada… o a algo, y no es a nada bueno déjame decir. Caminando cada vez más rápido hacia su autodestrucción. Creyendo que entre más conocimiento mejor, intentando explicar cosas que simplemente son inexplicables y punto. No les importaba lo que tuvieran que hacer para llegar a la cima; el poder es una ilusión muy atractiva. Desatando guerras y disputas a su alrededor, que los demás gustosos las siguen. Siendo cada uno su propia isla entre un mar de almas solitarias, sin nadie que sea lo suficientemente fuerte y decidido para hacer un puente a la isla próxima. Todo así hasta su fin.--Que lindo cuento. – Comentó con ironía, pero aún con la piel de gallina por lo que su abuelo le había relatado.--Sí ¿Verdad? – le contesto. – Entonces, hijo… ¿Cómo crees que se llama el cuento?--No lo sé. ¿El mundo de los suicidas? ¿La soledad? ¿El planeta de los simios? – Respondió el chico intentando bromear.Él hombre mayor negó con la cabeza mientras sonreía un poco –Ni parecido.--Pues me rindo. ¿Cómo se llama? Conectando la mirada con su nieto dijo sin ninguna pisca de diversión y en un tono que decía que hablaba enserio. –Realidad. Se sostuvieron la mirada por lo que parecieron horas, hasta que el chico desvió la mirada y volvió a poner esa sonrisa relajada de siempre, con la que lograba enmascarar lo que sentía. –Genial. Eso ha sido muy poético de tu parte, -- dijo mientras se levantaba para tomar su mochila y subir las escaleras hacia su habitación. Ya de regreso, fue hacia la puerta mientras se despedía de su abuelo –Me voy con mis amigos, abuelo. ¡Te veo cuando regrese! – Gritó desde la  entrada. Después se escuchó el sonido de la puerta cerrarse.El viejo solo sonrió en respuesta, sabiendo que no podía verlo.Volteó hacia la silueta que había estado al otro lado de la sala de estar hace ya tiempo.--¿Ya es hora? – Le preguntó emocionado, pero con una pisca de tristeza.La silueta resplandecía en su lugar, sin embargo asintió. –Lo haz hecho bien. Es hora de descansar.Volvió a sonreír mientras pensaba en su nieto. Había terminado de hacer lo que le quedaba pendiente; la razón por la que todavía estaba aquí. Lo había cumplido.--Gracias. Y cuídalo por favor.-- Siempre lo he hecho.Asintiendo se volvió a recostar. Cerrando los ojos lentamente. Sumiéndose en la profunda y eterna oscuridad. 


FIN

¡Espero que les haya gustado!Prohibido Copyright


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