Si cada persona dominara un poder de palabra crítico que fuera fuente de un vasto conocimiento con un control de sentimientos y emociones, probablemente no habrían malos líderes, pues es así como ellos influyen en la vida de sus seguidores; nos comunicamos mediante palabras todos los días, pero solo aprendiendo a controlar nuestras emociones y sentimientos, nuestro vocabularios y nuestra forma de expresión, lograremos sacarle el verdadero provecho al poder de la palabra.
Hay que aprender a analizar lo que escuchamos, esto incluye ignorar lo que no vemos agradable ni con sentido común, para ello el leer es una gran herramienta, puesto que quien lee tendrá un sentido crítico que le ayudara a formar su mente para con ello, saber escoger y tomar las decisiones adecuadas en toda su vida, quien lee tiene menos probabilidades de ser manipulado que quien no lee, quizás la oratoria ilusione a miles, pero a quien lee no, pues este no seguirá promesas este analizara y vera hechos.
