Revista Educación

Escuela de Padres: Prevención de Conductas de Riesgo (I)

Por Noelia-Golosi @ElBlogDeGolosi

Escuela de Padres: Prevención de Conductas de Riesgo (I)

Ayer empecé la Escuela de Padres sobre Prevención de conductas de riesgo, que imparte el Gabinete Municipal de Drogodependencias en diferentes colegios de Castellón, entre ellos el de mi hija. El lunes asistí a la charla informativa y como me pareció interesante (a pesar de lo tocado que tengo este tema por formación y profesión) me apunté a la Escuela de Padres, que consiste en cinco sesiones de entre hora y media y dos horas de duración cada una. Mi idea es, después de cada sesión, publicar aquí un breve resumen con lo que más interesante me parezca o más me haya llamado la atención.

Escuela de Padres: Prevención de Conductas de Riesgo (I)

Imagen: AEP


Mi valoración de la primera sesión, Prevención Familiar, es muy positiva, la formadora me encanta, conoce el tema en profundidad y como docente es fabulosa, haciendo que la clase sea muy participativa.
  • Una de las cosas que me llamó la atención y que creo interesante reflejar aquí, fue cuando se refirió al hecho de automedicar a nuestros hijos. Todos tenemos unas pautas de nuestro pediatra sobre la medicación. Por ejemplo, sabemos que si los niños tienen fiebre podemos darles Dalsy o Apiretal y que si en tres días no les ha desaparecido debemos llevarles al pediatra. Pero es conveniente que esto se lo expliquemos a los niños, sobre todo cuando tiene edad de comprenderlo. Es importante que nuestro hijo no crea que somos nosotros los que le medicamos porque queremos y sin criterio médico; debe saber que seguimos las pautas marcadas por su pediatra y que de no mejorar le llevaremos para que le vea y decida cómo seguir con el tratamiento.

  • Durante la sesión, se habló mucho sobre cómo influye el consumo arbitrario de café, pastillas (analgésicos, para dormir...), alcohol y tabaco delante de los niños, sobre todo cuando se acompaña de frasecitas espontáneas y sin mala intención del tipo "voy a tomarme una cerveza, que me la he ganado" o "voy a tomarme un café porque sino no soy persona" o "si no me tomo las pastillas no duermo". No nos damos cuenta, pero con este tipo de comentarios-coletillas que acompañan a la acción, estamos haciendo que se normalice cualquiera de los usos. Y que nadie entre en cólera ni se sienta atacado, que aquí no se está hablando de tomarse un café por la mañana o una cerveza al llegar de trabajar, pero hacerlo a menudo y que los niños lo vean hace que se normalice el uso, y si además lo acompañamos de comentarios gratificantes o positivos el mensaje que lanzamos es de normalidad, de qué bueno es hacer esto, es como ponerle la etiqueta de recompensa. Y no debe ser así, porque una cosa es hacer un uso y otra un abuso, y normalizarlo por completo hace que se pierda la noción de peligro de abusar. ¿Quiere decir esto que no debemos tomarnos una cerveza o dos, o que lo hagamos a escondidas? Pues no; lo que quiere decir es que evitemos enviar mensajes positivos al hacerlo y que, en la medida de lo posible pero sin rozar lo falaz, lo hagamos menos visible ante los niños.

  • Y en la misma línea va las consecuencias de tener una planta de marihuana en casa y hacerse / fumarse un porro delante de los niños. Nos dio datos sobre los casos de adicción a la marihuana, y el aumento de esta en los últimos años, influenciado también por la crisis, es sobrecogedor. Y qué característica coincidía en la mayoría de los casos de esta última época? Que en casa hay una planta de maría y se fuma con normalidad. 

  • Muchas hemos leído en artículos, manuales, libros, etc. la conveniencia de hablar en positivo a nuestros hijos. Pues en el caso de las drogas también. A ver, no alabándolas, lógicamente, si no diciendo lo positivo de no tomarlas/abusar. Decir a nuestros hijos, por ejemplo una noche que va a salir, que si no abusa del alcohol al día siguiente se encontrará mejor, que sus amigos no se reirán de él, que sabrá lo que hace... es mejor que negarles todo, prohibirles, etiquetarles o juzgarles. Entendéis a qué me refiero? Ainss, yo todo esto lo tengo bastante asumido, lo comprendo y lo comparto - aunque no siempre es fácil llevarlo a la práctica -, pero siento mucho no ser capaz de dejarlo aquí por escrito de forma clara; no sé si comprendéis muy bien lo que quiero decir.

  • A raíz de un ejercicio grupal, la formadora desaconsejó los momentos de silencio cuando hay un adolescente. ¿Qué es eso de tener que estar todos callados en la mesa para poder escuchar la tele? Es muy posible que el momento comida / cena sea de los pocos momentos en familia que pasan los adolescentes, así que hay que darles la oportunidad de que hablen si lo desean, si lo necesitan, sin verse coartados o limitados porque hay que escuchar las noticias. A ver, esto no quiere decir que no podamos ver las noticias, faltaría, pero no sé, quizá se puede buscar alternativas, como adelantar / atrasar la hora de sentarse a la mesa, o aun más ideal, buscar más momentos juntos. 

  • Quiso remarcarnos que si logramos fomentar en nuestros hijos su autoestima, la seguridad en sí mismos, que sean asertivos y otras habilidades sociales, el camino está medio hecho. Será mucho más fácil que llegado el momento de enfrentarse a las drogas sepan decir no al uso o, al menos, al abuso. Y en esto, el afecto, las normas y límites, la confianza depositada en ellos o el darles autonomía, nos ayudará seguro.

  • Por último, nos recomendó tres películas relacionadas con el tema: Los lunes al sol, Traffic y El dilema

A ver, yo no fumo; el alcohol que tomo se limita a dos o tres cervezas (al año!); para automedicarme tengo que estar rabiando de dolor o malestar, algo poco común por suerte, y por no tomar no tomo ni café. Joder, ni Cocacola. Soy consciente de que esto no es lo más común y que por ello mi punto de vista puede no pareceros muy válido. Pero me considero una persona bastante objetiva. Mentiría si dijera que me resulta indiferente ver a un padre o madre con un cigarrillo en una mano y a su hijo de la otra, porque realmente es algo que no me gusta, pero no lo juzgo ni etiqueto a esa persona de nada. Ainss, otra vez que no sé si me explico bien. Vamos, que con esto no se pretende que quien fume, o quien beba alcohol en casa con normalidad, o quien tome varios cafés al día se tenga que sentir culpable de nada, no se está atacando a nadie. Es obvio que si escribo un post sobre esto es porque se acerca mucho a mi estilo de vida, a mis principios y a mi opinión, pero una cosa es lo que haga yo con mi vida, que es incluso menos permisiva aun, y otra muy distinta que juzgue o ataque a nadie. Desde luego esa no es mi intención y espero que así se entienda.
Y vosotros, que opinión tenéis al respecto? Qué podéis aportar? Me interesa mucho, pero mucho, cualquier comentario que podáis hacer sobre esto. Puede ser muy enriquecedor, así que espero leeros más abajo.
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