Fotografía: Mariella AgoisHay autores cuya obra no deja de interpelar el presente. A cien años del nacimiento de Blanca Varela, una de las voces más decisivas de la poesía peruana e iberoamericana, la revista Hecatelarre organiza el coloquio «Ese centenario existe», un encuentro que propone volver sobre su escritura, sus preguntas y la vigencia de un universo poético que continúa desafiando a sus lectores.
El coloquio se realizará los días 11 y 12 de agosto, de 3:00 a 7:00 p.m., en la Casa de la Literatura Peruana, y reunirá a investigadores, escritores y artistas plásticos que reflexionarán sobre distintos aspectos de la producción literaria de Varela, así como sobre el lugar que ocupa hoy dentro del panorama de la poesía contemporánea.
Nacida en Lima el 10 de agosto de 1926, Blanca Varela es reconocida como una de las poetas peruanas más importantes del siglo XX y una figura central de la llamada Generación del 50. Su trayectoria fue distinguida con algunos de los mayores reconocimientos de la literatura en español, entre ellos el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo (2001), el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca (2006), siendo la primera mujer en obtenerlo, y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2007), que la convirtió en la segunda mujer en recibir esta distinción.
Su vida estuvo profundamente ligada al desarrollo de la cultura peruana y latinoamericana. Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde entabló amistad con intelectuales como Jorge Eduardo Eielson, Javier Sologuren, Sebastián Salazar Bondy y José María Arguedas. Tras casarse con el pintor Fernando de Szyszlo viajó a Europa, donde conoció a figuras como Octavio Paz, Julio Cortázar y Ernesto Cardenal. En 1959 publicó Ese puerto existe, su primer libro de poemas, con prólogo de Octavio Paz, iniciando una obra que marcaría un punto de inflexión en la poesía hispanoamericana.

Desde ese primer libro, la escritura de Blanca Varela se caracterizó por una intensidad poco complaciente. Sus poemas rehúyen las explicaciones fáciles y exigen una lectura atenta, donde el silencio, la pausa y la imagen adquieren un peso tan importante como las palabras. Entre el deseo y la pérdida, entre la materia del cuerpo y la experiencia del vacío, su poesía construye una voz que nunca termina de agotarse.
Su universo poético dialogó además con las artes visuales. Cercana al imaginario surrealista y profundamente interesada por la pintura, Varela desarrolló una escritura donde conviven lo abstracto y lo concreto, lo humano y lo animal, la memoria y la desaparición. Obras como Canto villano, Ejercicios materiales, Concierto animal o El libro de barro consolidaron una de las búsquedas estéticas más singulares de la literatura peruana.
Más allá de su labor como poeta, Blanca Varela también desempeñó un papel fundamental como traductora, periodista cultural y editora. Colaboró con publicaciones como Oiga, Caretas y Amaru, además de impulsar desde el Fondo de Cultura Económica la publicación de importantes autores peruanos.
El coloquio «Ese centenario existe» busca precisamente abrir nuevas conversaciones sobre una obra que, lejos de pertenecer únicamente al canon literario, continúa ofreciendo herramientas para pensar el lenguaje, la identidad, el cuerpo y la experiencia humana. A un siglo de su nacimiento, la escritura de Blanca Varela sigue invitando a leer con atención aquello que permanece entre las palabras y los silencios.
