
El deseo es una de las energías más potentes que mueven el mundo. Indudablemente, junto con el amor y la pasión, el deseo es una de las fuerzas que más nos mantiene vivos.
A veces, el deseo de algo o de alguien es tan vehemente que no podemos controlarlo y somos capaces de las más insospechadas hazañas, de las más inusitadas idioteces y, en fatídicas ocasiones, de las más atroces barbaridades.
Veámoslo.
Nuestro deseo desprecia y abandona lo que tenemos para correr detrás de lo que no tenemos.
(M. E. de Montaigne)
Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos. (Voltaire)El que se alimenta de deseos reprimidos, finalmente se pudre. (William Blake)
El deseo vence al miedo. (Mateo Alemán)¡Oh, qué aprisa piensa un vehemente deseo que no hay más que lo que piensa! (Pedro Calderón de la Barca)
Ten fe ciega, no en tu capacidad para el triunfo, sino en el ardor con que lo deseas. (Horacio Quiroga)

