
"Había llegado a ser un artista citador gracias precisamente a que de muy joven no lograba avanzar como lector más allá de la primera línea de los libros que me disponía a leer. La causa de tanto tropiezo estaba en que las primeras frases de las novelas o ensayos que trataba de abordar se abrían para mí a demasiadas interpretaciones distintas, lo que me impedía, dada la exuberante abundancia de sentidos, seguir leyendo. Aquellos atascos, que por suerte empecé a perder de vista hacia los dieciocho años, fueron seguramente la base de mi posterior afición a acumular citas, cuantas más mejor, una necesidad absoluta de absorber, de reunir todas las frases del mundo, un ansia incontenible de devorar cuanto se pusiera a mi alcance, de apoderarme de todo lo que, en momentos de bonanza lectora, viera yo que podía ser mío".
Y si voy a hablar de escritores a los que sigo la pista, no puede faltar el gran Vila-Matas. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Esta bruma insensata.
Conocemos a Simón Schneider, de profesión escritor frustrado, hermano a la sombra del éxito literario de Rainer, y recolector de citas. Si el primero vive aislado, el segundo se oculta del mundo, al menos hasta que Rainer le anuncia a Simón que se encontrarán en Barcelona. Todo ello en octubre de 2017.
Parece difícil hablar de la obra de Vila-Matas sin caer en la tentación de imitarlo o, al menos, de demostrar que uno está a la altura de lo leído y cuajar la opinión de citas y referencias a otros escritores. Y es que hace mucho, desde siempre, que la obra de Vila-Matas versa sobre la literatura, o se entreteje con ella hasta adueñarse del concepto metaliterario como jamás lo hizo escritor alguno. Ya sus personajes tienden a ser devotos practicantes de la fe o del ateísmo literario, como en este caso lo son el par de hermanos protagonistas. Uno, el desconocido, el que al igual que el autor del libro recopila citas, cree en la literatura, se esfuerza, se frustra y la vive. El otro, una suerte de Pynchon importado que alimenta su fama de escritor a base de esconderse del mundo, es un ateo convencido que usa lo que tiene más a manopara construir sus veloces novelas. Y así, entre uno y otro, Vila-Matas opta por ambientar su historia en un fin de semana que todos recordaremos en la ciudad de Barcelona. Y donde siempre se dice que las fechas señaladas pueden comerse a una novela, Vila-Matas parece usarlo para mostrar que lo que allí sucedió realmente no llegó a suceder o que al menos no fue para tanto.
Ahora que lo pienso tal vez sea esa la bruma insensata a la que se refiere Vila-Matas en el título de su novela, la de la realidad y la situación política. O quizás eso sea darle muchas vueltas y la bruma sea la de la vida del escritor que de un modo u otro siempre vive de algún modo aislado de la realidad al percibir el mundo desde su naturaleza de creación literaria en potencia.
Entonces, ¿de qué trata exactamente el libro? Simón nos cuenta desde el futuro lo sucedido tiempo atrás, rememorando aquel último encuentro con su distante y esquivo hermano. Un momento que esperaremos ansiosos mientras las reflexiones sobre casi todo forman parte del armazón literario de esta tremenda novela. Incluiremos que aquí son todos Vila-Matas y sonreiremos ante la nada velada crítica al formalismo de la desaparición como método para estar más presente que nunca. ¡Qué se le digan a Salinger o Pynchon! Y seremos testigos de la lucha de Simón por conseguir escribir a quien el propio autor no concede un respiro salvo para mantenerlo con vida ya que, sí estáis pensando en un final feliz basado en que, al ser el narrador de la novela, en una suerte de justicia poética ya está escribiendo un libro, es que habéis leído poco a Vila-Matas: el hermano famoso ya trataba en su obra la autoficción.
Esta bruma insensata es una nueva muestra de que Vila-Matas vive en un universo propio del que nos hace partícipes en cada obra. Una vuelta a la metaliteratura más pura y casi un duelo entre las formas de concebirla. No es una novela al uso ni requiere de amores o muertes, pero precisamente por ello, alimenta al lector. Dicho esto sólo me queda recomendaros que descubráis, si no lo habéis hecho ya, el inmenso placer que supone leer a Vila-Matas.
Ayer fue el Día del Libro, ¿Qué os llevásteis a casa?
Gracias.
