Revista Cultura y Ocio

Estrómboli. Jon Bilbao

Por Mientrasleo @MientrasleoS
Estrómboli. Jon Bilbao
    "Llevábamos dos semanas en Reno cuando sorprendí al motorista con la nariz metida en las bragas de mi novia.
     D había recibido una beca para terminar su tesis doctoral en la Universidad de Nevada. Casi al mismo tiempo, la revista de montajes e instalaciones mecánicas donde yo escribía quebró. Era la primera vez que me veía sin trabajo. D me propuso acompañarla."
     Jon Bilbao es uno de esos autores que poco a poco se hace un nombre entre los lectores. Reconocido antes por la crítica que por quienes frecuentan las librerías, va logrando que su nombre suene pasando de boca en boca entre los aficionados a la lectura, que no son siempre aficionados a leer a los entendidos del tema. Una vez descubiertas sus letras, es difícil despegarse la necesidad de querer más. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Estrómboli.
     Estrómboli es un libro compuesto por ocho relatos de extensión media, cuyo título da nombre, además, al último de ellos. Dicho lo cual, y si me lo permitís, cambiaré la palabra relato por la de cuento, para poder decir que Jon Bilbao es uno de los mejores cuentistas del panorama literario actual, sin necesidad ni ganas de añadir la palabra "español" a mi afirmación, ya que esta no entiende de fronteras si no de calidad en sus obras.
   
     Llegado este punto, podría empezar explicando que el fragmento corresponde a Crónica distanciada de mi último verano, el primero de los cuentos, con un protagonista empujado a un punto que deriva en violencia. O hablar de El peso de tu hijo en oro, en el que el pasado demuestra su eterno peso. Explicar que hay otro con un título tan significativo como Siempre hay algo peor; hablar de las arañas y de esa descripción tan magníficamente realista que provocará en el lector un estremecimiento, o cómo el narrador se desviste de su supuesta imparcialidad en otro para describirnos a los personajes secundarios de tal forma que la descripción no dada de su protagonista se vea reforzada.
     Los libros de cuentos tienen la peculiaridad de permitir interrumpir su lectura a las pocas páginas sin el temor a perder el hilo, y quizás por eso suelo elegirlos durante el periodo vacacional. Sin embargo, cuando uno se tropieza con un libro como Estrómboli, descubre que su autor es capaz de manipular el tiempo del lector mediante los finales. No sempre correctos, no siempre esperados, pero jamás equivocados. Finales que provocan que la duración del relato sea superior en nuestra cabeza que sobre el papel, como si de este modo terminásemos de encajar la historia leída. Y lo hace fingiendo una facilidad en sus letras que sólo es fácil ante la lectura superficial, tiñendo incluso alguno de sus cuentos con un cierto sentido del humor que el lector se toma como un chiste personal de esos que van con cierta dosis de maldad, como sucede en el citado caso de la araña.
       Jon Bilbao nos deja un libro medido, con las palabras tan contadas como los personajes que protagonizan sus historias. Y nos permite desear que se desarrollen de otra manera, pedir más páginas en la mayoría de los casos, sin deslucir con ellos su obra. Si acaso justo lo contrario. Y nos hace pensar sobre límites y también sobre reacciones que se tienen cuando la situació empuja. Pensar un poco sobre el control que tenemos o no. Tal vez por eso, entre otros motivos, este libro lleve como título el nombre de un volcán.
En todo caso, y como ya he dicho en alguna ocasión en este blog: hay que leer a Jon Bilbao.
     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
     Gracias.

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