Revista Ciclismo

Evans dirá adiós al ciclismo en 2015

Por Elpedalnoticias.com

A poco de cumplir 38 años, Cadel Evans dejará el ciclismo profesional. Un australiano que tras triunfar en mountain bike, entró en la historia grande del ciclismo de ruta.

Cadel Evans

Nacido en Katherine un 14 de febrero de 1977, Evans dio sus primeros golpes de pedales en una bicicleta de montaña. A los 20 años llegaron los éxitos en tierras australianas y en algunas competencias internacionales, hasta que en 1998 y 1999 se consagró campeón mundial de la disciplina. Por entonces, simultáneamente había comenzado a competir en algunas pruebas de ruta (ganó dos veces el Tour de Tasmania, por ejemplo) pero aún faltaba el salto definitivo.

En 2001 Evans dio el paso que cambiaría su vida deportiva y la del mundo del pedal: dejó la montaña para dedicarse por completo al ciclismo de ruta. Su primer equipo fue el Saeco de Mario Cipollini, después participó del último año del Mapei-Quick Step de Paolo Bettini, Óscar Freire y Fabian Cancellara, también del polémico Telekom de Erik Zabel y del Lotto. En este último equipo corrió desde 2005 a 2009, obteniendo sus dos primeros grandes triunfos: el Tour de Romandía de 2006 y el Mundial de Ruta de 2009. En las grandes vueltas acarició la victoria general en reiteradas ocasiones, presagiando lo que estaba por venir: fue segundo en el Tour de France de 2007 y 2008 -en el primero a 23” de Alberto Contador y en el segundo a 58” de Carlos Sastre- y tercero en la Vuelta a España de 2009 -a 1′ 32” de Alejandro Valverde-.

Evans no sería un Raymond Poulidor. En 2010 firmó contrato con BMC -aún en categoría Professional Continental- dando inicio a un dilatado acuerdo que traería destacados logros deportivos para unos y otros. Será de la mano del australiano que el BMC dio y consolidó su salto de calidad en el máximo nivel de la Unión Ciclista Internacional. Y será en la estructura del BMC que Evans entró en la historia grande del ciclismo.

1,73 mt de altura, unos 65 kg de peso, Evans destacó escalando en montaña y rodando contra el crono: las dos cualidades que debe reunir cualquiera que pretenda triunfar en una grande. Vistiendo el maillot de campeón mundial de ruta, el australiano ganó en 2010 la Flecha Valona y la clasificación por puntos del Giro d’Italia -más una etapa-. Al año siguiente, cumplió el itinerario que suele presagiar al ganador de la gran ronda gala. Primero se impuso en la Tirreno-Adriático con escaso margen sobre Robert Gesink, Michele Scarponi, Ivan Basso y Vincenzo Nibali -todos a menos de 30” de diferencia-. Después lo hizo en el Tour de Romandía sobre Tony Martin y Alexandre Vinokurov. Después, llegó el Tour.

El año 2011, la máxima competición del ciclismo tenía muchos pretendientes: el ya campeón Alberto Contador, la joven estrella Andy Schleck y contendientes de la talla de Thomas Voeckler, Samu Sánchez, Damiano Cunego e Ivan Basso. Fue el Tour de France que muchos recordarán por el dilatado e inédito liderazgo de Voeckler, los exquisitos ataques de Schleck en Galibier y Alpe d’Huez así como su pésima contrarreloj en Grenoble que permitió a Evans -un día antes de los Campos Elíseos- hacerse del liderazgo y la victoria en la general con 1′ 34” de margen.

En 2012 Evans ganó el Critérium Internacional pero no pasó de séptimo en la gran ronda gala. Fue el Tour monopolizado por Bradley Wiggins y los hombres del Sky, entre ellos Chris Froome y Richie Porte. Una aplanadora de equipo, sin rivales en la montaña. Evans terminó a 15′ 49” del belga nacionalizado británico. Al año siguiente Evans se concentró en el Giro, donde había sido quinto algunos años antes. Sin embargo, la superioridad de Vincenzo Nibali fue avasalladora. El italiano dominó el Giro desde la etapa 8 y Evans tuvo que conformarse con el tercer puesto en la general, a 5′ 52” del ‘Tiburón’. Aquel año Evans no participó del Tour.

En 2014 aparecieron los primeros indicios sugiriendo que lo mejor de Evans había pasado. Descartado nuevamente el Tour, fue octavo en el Giro -donde llevó el maillot de líder en cuatro etapas- con Samu Sánchez como gregario. Su talón de Aquiles fue la alta montaña donde no tuvo reacción ante los ataques de los jóvenes Nairo Quintana, Rigoberto Urán, Fabio Aru y Pierre Rolland. Hizo diferencias en Montecopiolo y Sestola, flaqueó en una contrarreloj con un puerto de montaña y final en ascenso y fue claramente vencido en Oropa, Montecampione y Val Martello. Finalizó a 11′ 51” del campeón, Quintana.

Poco después, en la Vuelta a España, Evans no tuvo nunca la menor posibilidad de disputar una victoria de etapa y menos aún la clasificación general. A pesar de que participó como gregario de lujo de Samu Sánchez, el puesto 52 en la general final, a 2hr 15′ 24” de Contador, insinuó algo más. Más allá de ejercer como líder o gregario, Evans nunca había ocupado una posición tan relegada en una gran vuelta por etapas.

Al terminar la Vuelta de 2014 comenzaron a circular rumores sobre su adiós al ciclismo profesional. El Mundial de Ponferrada en septiembre y el Tour Down Under podían ser las últimas competiciones para ver a este grande del pedal en las rutas. Aún no existe un comunicado oficial al respecto, pero en El Pedal nos adelantamos a rendirle un más que merecido homenaje.


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