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Even Realities G2: gafas inteligentes sin cámara a prueba

Publicado el 19 octubre 2026 por Henry Ramirez @henryramirezf

Las gafas inteligentes sin cámara Even Realities G2 ya tienen veredicto doble, y las dos reseñas publicadas este lunes 19 de octubre coinciden en lo incómodo: el hardware convence, el control desespera. Engadget les dio 6,9 sobre 10 tras probarlas con su anillo Even R1, y MobileSyrup las adoptó como gafas de uso diario pese a quejarse del mismo anillo. Raro que un producto salga tan bien parado y tan regañado por la misma pieza.

El punto de partida explica parte del atractivo. Even Realities G2 renuncia a la cámara frontal que hizo famosas (y sospechosas) a las Ray-Ban Meta: nadie puede grabar al de enfrente, y eso cambia la conversación en una oficina, un aula o una mesa familiar. A cambio, dos prismas de guía de ondas proyectan texto verde sobre los lentes: notificaciones, titulares, indicaciones paso a paso para llegar a un sitio, traducción en tiempo real, un apuntador para leer textos frente a cámara y respuestas de un asistente de inteligencia artificial.

Una pantalla discreta que se lee sin sacar el teléfono

La segunda generación afina lo que la primera hizo bien. La resolución sube a 640 por 350 píxeles, frente a 640 por 200 del modelo anterior, con un campo de visión de 27,5 grados y una frecuencia de actualización de 60 hercios que deja atrás los 20 hercios de antes; el brillo máximo llega a 1.200 nits. Engadget describe el desplazamiento por menús y textos como un salto parecido a pasar de una foto fija a una computadora que responde al instante: leer una notificación larga en la calle, sin bajar la vista al bolsillo, funciona como promete la publicidad.

El armazón pesa 36 gramos, dato que reportó MobileSyrup, y trae cuatro micrófonos, el doble que la generación pasada. La certificación IP65 protege contra polvo y chorros de agua, una mejora clara frente a la resistencia modesta del primer modelo. Hay dos estilos de montura, Panto y Rectangle, y tres colores: gris, marrón y verde. Quien las ve puestas tarda en notar que son gafas inteligentes sin cámara, porque el único rastro visible son las patillas un poco más gruesas cerca de las orejas.

Las funciones de software completan la propuesta. Conversate transcribe la conversación en curso como subtítulos y agrega explicaciones sobre lo que se está hablando, algo que MobileSyrup probó en un hospital y hasta en una iglesia, con los versículos citados apareciendo en pantalla. La traducción le permitió a ese medio seguir una charla en español y entenderla al momento, el asistente responde con la frase «Hey Even» y el panel inicial mezcla hora, clima, calendario, pasos, ritmo cardíaco y oxígeno en sangre cuando el anillo está puesto.

El anillo R1 cobra US$249 y obedece a medias

El problema tiene nombre propio: Even R1. Es un anillo de cerámica de zirconia que se vende por separado por US$249 en Estados Unidos y actúa como mando a distancia de las gafas, con una superficie táctil pensada para el dedo índice y el pulgar. Cuesta repetirlo sin que suene a broma: para manejar unas gafas de US$599 hay que pagar aparte un anillo que, en la práctica, confunde los gestos.

Engadget lo detalla sin piedad. El menú principal se abre con un toque sostenido, pero esa presión larga se interpreta a veces como un deslizamiento; los toques se leen como deslizamientos y los deslizamientos como toques, y abrir la aplicación equivocada una y otra vez termina apagando las ganas de navegar. MobileSyrup vivió una versión más suave del mismo fallo: deslizamientos que tardan en registrarse y avisos de «anillo desconectado» que desaparecen al revisar, porque el anillo seguía conectado. Dos reseñas, dos países, el mismo tropiezo.

El R1 también mide el cuerpo: pasos, frecuencia cardíaca, variabilidad del ritmo cardíaco, oxígeno en sangre, temperatura y horas de sueño, con una puntuación de productividad que resume esos datos en una cifra. Su batería dura cuatro días y su certificación IP68 supera a la de las gafas. Como pieza de salud es completa; como mando, que es su trabajo principal, queda a deber. La alternativa son los paneles táctiles en el extremo de las patillas, detrás de las orejas, una ubicación que Engadget califica de incómoda para controlar cualquier cosa con precisión.

Precio, lentes graduados y rivales con otra receta

La cuenta completa asusta un poco. Las Even Realities G2 cuestan US$599 en Estados Unidos; los lentes graduados agregan al menos US$159 y pueden subir a US$349 con graduaciones fuertes, y el anillo suma US$249. El conjunto completo pasa de US$1.000 sin despeinarse. Engadget pone el espejo enfrente: las MemoMind One de Xgimi bajaron a US$399, las RayNeo iO cuestan US$449 con traducción para 55 idiomas y las Inmo Go3 salen por US$599, eso sí, con cámara frontal incluida.

El hueco que ocupan estas gafas inteligentes sin cámara es real y crece: profesionales que entran a lugares donde grabar está prohibido, personas con problemas de audición que ganan subtítulos en vivo y cualquiera que quiera notificaciones sin el gesto constante de mirar el reloj o el teléfono. Even Realities ya dejó de vender la primera generación, así que la G2 es la única puerta de entrada a su propuesta. Una actualización de software que ordene la lectura de gestos del R1 cambiaría el veredicto sin tocar una sola pieza de hardware, y esa corrección, por ahora, no tiene fecha anunciada.

Fuente: Engadget

Foto: Daniel Cooper vía Engadget

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