Revista Cultura y Ocio
La escritura se parece mucho al sexo:
el deseo la mueve y la imagina,
le descubre posturas y fronteras
que parecen estar
al borde de la zona respirable
y más allá del horizonte.
Pone en marcha caravanas de dioses
y de cuerpos
sombreados por la misma calígine,
luz dispersa girando
sobre el mar
de la página
y los rostros.
Se inventa descubriendo
sus propios
