Hoy día sigue reproduciéndose el mismo patrón, sólo que, como dilucida el filósofo Fernando Broncano en su ejemplar ensayo Puntos ciegos, la estrategia es diferente: mientras que antaño el régimen de verdad estaría ordenado a la domesticación de la subjetividad, el régimen actual se orienta más hacia la explotación de lo salvaje y la expropiación de la atención. Desde el poder se analiza cómo queremos pensar para que pensemos como quieren que pensemos. La medida habitual que se elige para combatir, o más bien resistir, el embiste de estas formas disgregadoras de explotación cognitiva es la pedagogía del buen uso. Se nos dice que haciendo todos un uso responsable y adecuado de los medios telemáticos y audiovisuales se minimizarán los daños y sacaremos provecho en nuestra formación. Pero la realidad es otra. Y esta pedagogía, muchas veces construida con armazones y lenguajes icónicos, acaba siendo engullida y absorbida por aquellas fuerzas disgregadoras sirvientes del poder. Y es que la cosa no va de usos y utensilios. Los medios digitales no son sólo meros añadidos protésicos a nuestra mente, como suele pregonarse, sino formas genuinas de explotación y disgregación cognitivas.
"Arte emboscado"Por ello, en lugar de ensayar pedagogías sustentadas en creencias y culturas extemporáneas, habríamos de observar los puntos débiles de aquellas armas explotadoras y expropiadoras de la atención y los instintos de socialización a fin de combatirlos; o, dando un paso más, permitirnos construir y habitar mundos donde ellas no tengan alcance. Se dice que la mejor defensa es un buen ataque, pero no siempre es así. A veces la mejor defensa consiste en la creación de contextos y circunstancias vacunados contra las formas de ataque que propiciaron aquella, viviendo la persona retirada pero sin experimentar aquello que la hizo retirarse. Al fin y al cabo, la soledad y espesura del bosque sólo las vive quien no habita en él.
