Revista Diario

Experiencia supositorio

Por Belen
Experiencia supositorio
Aunque suene raro decirlo nunca habíamos puesto supositorios al peque. Su punto flaco siempre ha sido la garganta y salvo las placas (con mucha fiebre eso sí) y las laringitis, no hemos conocido toses muy graves o bronquitis.
Pero desde ayer el nene está con una tos imposible, todo el día se lo ha pasado tosiendo, y cuando digo todo prometo que no exagero. El pediatra no le ha encontrado pitos en el pecho. Aun así le ha dado ventolín en consulta (por primera vez) y ha querido revisarle pasado un rato. Ninguna mejora, parece que el pecho queda descartado.
Y como la tos es tan persistente le ha recetado unos supositorios. Confieso que ya en la consulta he tragado saliva. Nunca los hemos utilizado y temía la reacción de mi pobre niño.
He bajado a la farmacia y el farmaceútico hasta me dio un chupa chups de premio. Se ha quedado muy sorprendido cuando le he tumbado en mis piernas, no entendía muy bien el "mecanismo" de la medicina. No le ha dado tiempo a reaccionar, ha sido limpio y rápido pero no le ha hecho ni pizca de gracia. Su carita de sorpresa ha sido única: "No me gustaaaaaa, quítamelo". Sus primeras reacciones dejan claro que las siguientes puestas van a ser complicadas. Ha llorado un poco y ahora el pobre anda como.... encogido, con el culete prieto vamos.
Pero es tan bueno, la verdad que con las medicinas en general no me puedo quejar, no hace ascos a nada, y aunque con esfuerzo algunas cosas, todo lo toma sin rechistar.
Una nueva experiencia, aunque no muy agradable.

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