Revista Cultura y Ocio

"Explico algunas cosas" de Pablo Neruda.

Publicado el 24 julio 2010 por Davidominguez

Pablo Neruda (1904-1973) fue un poeta que vivió buena parte de su vida en España, trabajando como diplomático chileno.
Su poesía daría un giro inesperado, tras el golpe de estado que varios generales fascistas perpetraron contra la II República Española, contra la legalidad democrática.
Un golpe en los que hay quienes piensan, se produjo para frenar al gran monstruo rojo, los comunistas rusos, que pretendían apoderarse de España y controlar el Mar Mediterráneo.
Sin embargo, los fascistas, lo que pretendían era buscar un enemigo por el cual obtener apoyos para justificar su imposición en el poder. Algo muy parecido estuvo ya haciendo Adolf Hitler en Alemania, culminado en 1933, momento en el que accedía notoriamente al poder. Su enemigo, la forma de provocar miedo y conseguir apoyos, los judíos.
Pero, volviendo a Neruda, la Guerra Civil española provocó en su poesía una transformación. Sus versos se hacían melancólicos y amargos. Su poesía nacía desde el compromiso con el pueblo, con la libertad. Su pluma era fusil con el que denunciar los horrores que contemplaba sin poder esquivar. Se veía, en España, sumido en la desolación, viendo como una tierra a la que amaba pasaba de un lugar idílico a un puro infierno, donde las palomas eran bombas que traían muerte, donde el destino terminaba en el casquete de una bala.
Todo ello quedó reflejado en, una triste pero bella obra, "España en el corazón". Recordamos, hoy, algunos de sus versos reflejo del dolor que le ocacionaba su patria madre, España.

Explico algunas cosas...






PREGUNTARÉIS: Y dónde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?

Os voy a contar todo lo que me pasa.

Yo vivía en un barrio
de Madrid, con campanas,
con relojes, con árboles.

Desde allí se veía
el rostro seco de Castilla
como un océano de cuero.
Mi casa era llamada
la casa de las flores, porque por todas partes
estallaban geranios: era
una bella casa
con perros y chiquillos.



Raúl, te acuerdas?
Te acuerdas, Rafael?


Federico, te acuerdas
debajo de la tierra,
te acuerdas de mi casa con balcones en donde
la luz de junio ahogaba flores en tu boca?
Hermano, hermano!
Todo
eran grandes voces, sal de mercaderías,
aglomeraciones de pan palpitante,
mercados de mi barrio de Argüelles con su estatua
como un tintero pálido entre las merluzas:
el aceite llegaba a las cucharas,
un profundo latido
de pies y manos llenaba las calles,
metros, litros, esencia
aguda de la vida,
pescados hacinados,
contextura de techos con sol frío en el cual
la flecha se fatiga,
delirante marfil fino de las patatas,
tomates repetidos hasta el mar.

Y una mañana todo estaba ardiendo
y una mañana las hogueras
salían de la tierra
devorando seres,
y desde entonces fuego,
pólvora desde entonces,
y desde entonces sangre.
Bandidos con aviones y con moros,
bandidos con sortijas y duquesas,
bandidos con frailes negros bendiciendo
venían por el cielo a matar niños,
y por las calles la sangre de los niños
corría simplemente, como sangre de niños.

Chacales que el chacal rechazaría,
piedras que el cardo seco mordería escupiendo,
víboras que las víboras odiaran!

Frente a vosotros he visto la sangre
de España levantarse
para ahogaros en una sola ola
de orgullo y de cuchillos!

Generales
traidores:
mirad mi casa muerta,
mirad España rota:
pero de cada casa muerta sale metal ardiendo
en vez de flores,
pero de cada hueco de España
sale España,
pero de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
pero de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón.

Preguntaréis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?

Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles.

por David Domínguez.

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