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Extravagante ... ¿tirando a mamarracho?

Por En Clave De África

(AE)
En Munyonyo, uno de los establecimientos turísticos más lujosos de Uganda a las orillas del Lago Victoria, se han reunido en estos días a 30 Extravagante ... ¿tirando a mamarracho?jefes de estado y otros representantes de los 53 miembros de la Unión Africana en su 15ª cumbre ordinaria que ha concluido el día 28 de Julio. Lo curioso es que, leyendo los rotativos nacionales, uno no terminaba de ver anuncios de empresas y negocios que enviaban saludos de bienvenida y de prosperidad al “Hermano Coronel Muammar Gaddafi” que honraba al evento con su presencia. Estos anuncios se han unido a las numerosas vallas publicitarias con el retrato del líder libio que se han instalado en los alrededores del lugar del evento daban la impresión de que, más que una cumbre, era un encuentro bilateral de la Unión Africana por un lado con el prócer mayor del panafricanismo por otro. Muchos nos hemos extrañado de tantas alabanzas acumuladas en un mismo jefe de estado, mientras que el resto (incluidos pesos pesados como el ínclito Mugabe, el recién estrenado presidente Goodluck de Nigeria y el triunfante post-mundialista surafricano Zuma) pasaban casi completamente desapercibidos en la atención mediática.

Como es normal en estos casos, el líder libio se ha traído su propia jaima, la en la cual se ha alojado, separado del hotel donde se alojan el resto de los mandatarios. El séquito que le acompañaba tampoco ha sido baladí. Un periódico mencionaba los numerosos vuelos que han tenido que hacerse simplemente para traer varios vehículos personales y la desproporción en las fuerzas de seguridad libias. Mientras cada presidente ha traído una media de 10 guardaespaldas (aparte de la seguridad ya provista por el gobierno ugandés), el comando de seguridad de Gaddafi era de “sólo” 300 personas, incluyendo las vistosas “amazonas”, las guardaespaldas femeninas que forman parte de su guardia personal. Con tal superávit de activos de seguridad, a nadie le pilló de sorpresa que de pronto surgiera un rifirrafe entre los policías libios y los ugandeses. Ambos colectivos llegaron a las manos tal como lo han demostrado los diferentes medios de comunicación y hay que dar gracias que no hubo ninguno de gatillo fácil, porque entonces se habría armado una balacera de padre y muy señor mío en el incomparable marco de la cumbre panafricana.

Además, como este hombre es tan versátil, está incluso alimentando las crónicas más amarillas de la cumbre y si no, juzguen ustedes estas perlas que les aseguro no encontrarán ni en el “¡Hola!” ni en ninguno de los medios de comunicación al uso, así que aquí las tienen casi en exclusiva:

* El día de la inauguración de la cumbre, llamó la atención que mientras todos los líderes se desplazaban a pie por una pasarela saludando a los fotógrafos y atendiendo a los periodistas, el presidente de la Jamahiriya (que hasta en el nombre del país tiene que ser diferente) fue el único que hizo el recorrido en un vehículo electrónico.

* En uno de sus movimientos internos dentro del hotel y cuando se dirigía a uno de los salones del mismo, uno de sus asistentes de protocolo cometió el error de indicarle el salón equivocado; dándose cuenta del embrollo, el adalid de la fraternidad panafricana salió del salón y le endilgó dos bofetadas de aquellas que el castizo calificó de justas porque “ni sobró bofetada ni faltó cara”. Por desgracia los periodistas no pudieron documentar tal momento ya que los guardaespaldas se habían apresurado a tapar la embarazosa “escena.”

* En otro momento, cogió una silla de plástico y la puso cerca de la orilla del lago, al tiempo que pedía a sus asistentes que trajeran un infiernillo de carbón y que le hicieran ahí un té. La escena del enchilabado estadista junto al fuego atrajo tal número de personas que las fuerzas de seguridad internas se tuvieron que emplear a fondo para echar del lugar a todos los curiosos (aunque fueran asistentes a la cumbre), haciendo un cordón de seguridad.

Y lo peor es que parece ser que aquí a Gaddafi se le consiente todo. Desde los tiempos de Idi Amín, con su afán de islamizar el país, Gaddafi ha tenido una incombustible fuerza para medrar en este país que ahora su huella apenas pasa desapercibida. Ha metido tanto dinero en el país a través de fundaciones, empresas y otras

Extravagante ... ¿tirando a mamarracho?
iniciativas, que hoy día no hay quien le tosa. Siempre hay alguien que tiene que agradecerle algo y ... leche, ¡cómo se nota! Al final, también aquí el dinero canta y abre puertas... y mientras haya quien le baile el agua, este señor seguirá haciendo todas las excentricidades que sean necesarias. A base de petróleo y cheques callará a quien sea. Y ¡ojo! Estamos hablando de uno de los representantes más conocidos de los países africanos, el promotor de los fallidos Estados Unidos de África y de innumerables iniciativas de uniones, hermanamientos y casi uniones con otras naciones del continente. Con un líder del panafricanismo tan estrambótico, excéntrico e impredecible, es difícil que a África se la tome en serio en muchos otros contextos.


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