ALERTA SPOILERS Falling Skies se vendió como la serie del verano. La gran apuesta de la cadena TNT por la ciencia ficción. Una serie producida por el Rey Midas de Hollywood, Steven Spielberg. Una historia de supervivencia y superación, de invasiones alienigenas y resistencia humana.
Una soberbia introducción nos pone en antecedentes, gran parte de la humanidad ha sido aniquilada por extraterrestres, muchos niños y adolescentes han sido capturados y puestos a trabajar como peones anulando su voluntad con un aparato que se conecta a su espina dorsal; los pocos humanos que quedan se agrupan e intentan sobrevivir, huyendo de un lugar a otro y topándose con lo peor de la raza humana y con lo mejor de la misma.
La historia se centra en Tom (Noah Wyle), un profesor de historia convertido en militar que, junto a dos de sus hijos, lucha contra la invasión en la Segunda de
Massachusetts. Tom ha perdido un hijo, el mediano, que fue capturado por los extraterrestres y al que encontrará y rescatará durante la primera temporada. Esa es la historia y lo que podría haber sido una gran serie de ciencia ficción se queda en una sucesión de clichés, sentimentalismos y patriotismo norteamericano. El resultado es aburrido, predecible y vergonzante. Nada en Falling Skies se muestra novedoso o interesante. Los personajes son tan anodinos y pobres como una caja de cartón. Las escaramuzas y batallas contra los extraterrestres carecen de emoción y brío y son breves. No hay épica en la guerra por la supervivencia, no hay dolor, no hay fuerza. Solo se ven caras largas, niños repelentes y motos. Si la Segunda de Massachusetts es la esperanza de la humanidad para librarse del yugo alienigena, apaga y vámonos. Si esperas aventuras en Falling Skies olvídate.La primera temporada ha durado diez capítulos, diez capítulos de los cuales creo que sobraban cinco. En la mitad de tiempo nos podían haber contado lo mismo. Falling Skies es lenta, muy lenta, pero hay series de cocinado lento donde las cosas suceden, los personajes crecen y la emoción contenida se siente; no estamos ante una de esas series. Nada pasa, nada evoluciona, nada de nada. Y claro está, el espectador se aburre.

El hecho de enfocar la serie para toda la familia hizo que perdiese garra y mala leche. Lo que podía haber sido un estudio de la psicología humana, de lo peor de nosotros mismos, un viaje al horror de la desesperación se ha quedado en unos niños probando monopatines y una pared llena de fotos. Una pared que no me impacta tanto como la que tenían en la nave Galáctica. Tom debería ser un tío más cabal, más hecho polvo y con más mala sangre. Will Patton un auténtico superviviente capaz de sacrificar a diez humanos para matar a un alien . La doctora debería drogarse para soportar el día a día. Los hijos de Tom, uno traumatizado de verdad y el otro con ansias suicidas en cada misión. Eso sí sería digno de verse. Miedo me da el próximo proyecto de Spielberg, esa cosa llamada Terra Nova con viajes en el tiempo y dinosaurios.
