Hasta las mascotas forman parte de la familia. En definitiva, muy americano. Imagínate convivir con una madre que ajustará cuentas contigo reprochándote tu ingratitud y lamentándose en sus memorias por haberte dedicado los mejores años de su vida. Un hijo que lo hará contigo en su biografía, acusándote de ser el causante de todos los traumas que le incapacitan para vivir un presente pleno. Un escenario repleto de amor, como cualquier familia que se precie de su nombre. Tal vez sea preferible formar parte de una familia ágrafa.
