Revista En Femenino

Farmear aura:

Por Coachingparamamas

la vieja necesidad de ser vistos, con una vuelta de tuerca que no esperábamos

Si tienes hijos adolescentes, es posible que ya hayas escuchado la frase «ganó mil de aura» y te hayas quedado igual que antes de escucharla. Bienvenida al fenómeno de «farmear aura», una de las tendencias más virales del último año, que empezó como un chiste de internet y ya se convirtió en algo que ocurre, literalmente, en plazas y parques de toda Latinoamérica.

Qué es esto, exactamente

«Farmear» viene del mundo de los videojuegos: repetir una acción para acumular puntos o recursos. «Aura» es la palabra que la generación de nuestros hijos usa para nombrar el carisma, la presencia, esa «genialidad» difícil de explicar que alguien transmite sin esfuerzo aparente. Juntas, describen algo muy concreto: hacer algo llamativo, seguro de sí mismo, memorable, frente a otros, para ganar estatus social. Una pose suma «mil de aura». Un tropiezo o un momento vergonzoso, los resta.

Lo que empezó como un meme alrededor de un video viral se transformó en algo que va mucho más allá de la pantalla: ahora existen «batallas de aura» presenciales, donde jóvenes se paran en el centro de un círculo de desconocidos, frente a un público real, y compiten a ver quién proyecta más seguridad, estilo y carisma.

Esto no es nuevo. Maslow ya lo había explicado

La necesidad de sentirnos reconocidos, admirados, valorados por otros no es un invento de las redes sociales. Abraham Maslow ya la describió hace más de setenta años en su famosa pirámide de necesidades humanas: justo por encima de la seguridad y la pertenencia, colocó las necesidades de estima, que incluyen el reconocimiento, el respeto y el estatus frente a los demás. Para Maslow, esta necesidad era tan básica como el hambre o el sueño, solo que aparecía después de tener cubierto lo esencial.

Así que no, nuestros hijos no inventaron la necesidad de ser vistos. Lo que sí cambió es la escala y la velocidad con la que hoy se puede medir ese reconocimiento: antes tardabas años en construir una reputación en tu barrio o tu colegio; hoy un video de doce segundos te puede dar, o quitar, «mil de aura» en cuestión de minutos.

Lo que Maslow no vio venir: el público imaginario que se volvió real

Hay un concepto de psicología del desarrollo que explica muy bien por qué esta necesidad golpea con tanta fuerza justo en la adolescencia: el psicólogo David Elkind lo llamó el «público imaginario». Según esta idea, los adolescentes atraviesan una etapa en la que sienten, de forma casi constante, que están siendo observados y evaluados por los demás, aunque en la mayoría de los casos ese público solo existe en su cabeza.

Lo interesante de «farmear aura» es que le da la vuelta exactamente a ese concepto: convierte el público imaginario en un público real. Ya no es solo la sensación de estar siendo observado, es literalmente pararse en medio de un círculo de gente y ser observado. Y ahí es donde me hago la misma pregunta que tú: ¿hace falta mucha más personalidad para hacer eso frente a un grupo de desconocidos en una plaza, que para publicar un video y esperar los likes desde la comodidad del sofá?

La otra teoría que ayuda a entender esto: el «yo espejo»

El sociólogo Charles Cooley propuso, a principios del siglo XX, la idea del «looking-glass self» o «yo espejo»: la teoría de que construimos gran parte de nuestra identidad a partir de cómo imaginamos que los demás nos perciben. No nos vemos directamente a nosotros mismos; nos vemos reflejados en la reacción de los otros.

Farmear aura, entonces, no es solo buscar likes. Es, en el fondo, una forma extrema y muy actual de construir identidad a través del reflejo social, algo que los seres humanos llevamos haciendo desde mucho antes de que existiera una pantalla.

Aquí viene la posible buena noticia

Y esto es lo que de verdad me hace pensar distinto sobre esta tendencia. La investigación en psicología social lleva años señalando algo consistente: el uso pasivo de redes sociales, es decir, quedarte scrolleando y consumiendo contenido sin interactuar, se asocia con peor bienestar emocional que el uso activo, donde hay intercambio real con otras personas. Y la interacción social sincrónica, cara a cara, en tiempo real, sigue mostrando en la investigación beneficios para el estado de ánimo y la sensación de conexión que la interacción mediada por pantalla, por sí sola, no logra igualar.

Si eso es así, entonces plantarse en el centro de un círculo de personas reales, en una plaza, arriesgándose a hacer el ridículo frente a extremos desconocidos, exige algo que hacer scroll nunca exige: tolerancia real a la exposición social, valentía frente al posible rechazo, y sobre todo, presencia física genuina con otros seres humanos.

Quizás, sin saberlo, sin ponerle ningún nombre de teoría psicológica, esta generación está intuyendo algo que la ciencia ya había encontrado antes: que estar con otros de verdad, cuerpo presente, sigue ganándole a estar solamente detrás de una pantalla.

Lo que esto nos deja para pensar como madres

No se trata de aplaudir sin más una tendencia que también tiene su lado de presión social y comparación constante, eso también es real y merece nuestra atención. Pero antes de preocuparnos únicamente por el «problema» de que nuestros hijos midan su valor en puntos imaginarios, vale la pena hacernos una pregunta distinta: ¿qué parte de esta necesidad de reconocimiento podemos ayudarles a canalizar hacia vínculos reales, sostenidos, cara a cara, en lugar de solo hacia el aplauso momentáneo de una pantalla?

Porque si algo demuestra esta tendencia, con todo y lo curiosa que parece, es que incluso la generación más «conectada» de la historia sigue buscando, en el fondo, lo mismo que todos: que alguien, de carne y hueso, los mire y les diga que valen la pena.


Si notas que la necesidad de aprobación social de tu hijo o hija empieza a generarle ansiedad significativa, aislamiento, o afecta su bienestar emocional de forma sostenida, puede ser útil buscar acompañamiento profesional. No tienes que interpretar sola cada señal.

La entrada Farmear aura: se publicó primero en Coaching para Mamás.

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