Altraste vuelve al escenario. En 2010 hicieron unas Mudanzas, y por arte de birlibirloque se medioesfumaron. En mi coche siguieron sonando, una y otra vez, porque me deshice de la mayoría de mis discos compactos pero me guardé los Peces Naranjas y el Escucha Atentamente (aunque le doy para adelante cuando canta Caco Senante, es verdad). No puedo decir que no sé dónde se metieron, porque los tengo a todos ellos controlados (a Dioni y a Fabián poniéndose las botas de fútbol los martes, a Mariano de vez en cuando en casa de Don Egon, a Mingo por Las Cuevas, a Jose cuando va a ver a Carmita y sale a fumar al balcón y a Nolo en el Café Quilombo), pero sí que me generó cierta desazón pensar que tanto talento fuera a desaparecer definitivamente (al menos la conjunción de tanto talento junto).
Las razones de estos cuatro años sin encender los amplis no las sé (o a lo mejor sí las sé), ni tampoco creo que sea interesante explicarlas. La razón de esta felicitación es saber que el próximo 21 de marzo se suben de nuevo a las tablas del Auditorio Teobaldo Power, es decir del ‘cine de Arriba’ mismamente, y no lo harán solos. Tocarán con, nada menos, 90 músicos de la Banda de La Orotava. No me negarán que eso puede ser una experiencia para recordar, para que quede impresa en la retina de los sonidos de nuestra vida (¿existirá eso?), y además con un montón de los incondicionales que disfrutamos mucho con su música y las apabullantes letras de Guille Gómez.
El 21 habrá fiesta en La Orotava. La idea de conjugar todos estos 15 años de trayectoria y los sonidos de viento y percusión de la Banda Municipal no puede ser más atractiva. Me gustaría mucho, y casi puedo afirmar que hablo en representación de unos buenos cientos de personas, que este concierto sea el relanzamiento del grupo, que sigan trabajando y ofreciéndonos tanto placer como el que nos han dado.
Altraste debe seguir “dándole más cuerda a este reloj”. Debe hacerlo.
