Año: 2015
Editorial: Expediciones Polares
Género: Biografía
Valoración: Recomendable
En la editorial Expediciones Polares hacen libros preciosos y además son tan majos que tienen a bien mandarnos, de vez en cuando, alguno de ellos. Ya hemos hablado de uno por aquí y éste que nos ocupa hoy continúa la receta de la casa: papel bueno, tapas duras, guardas de cartulina, diseños de portada cuidados y estéticamente impecables y, en este caso, un color rosa muy llamativo. Rosa a juego con el título, rosa como los elefantes que Serge Gainsbourg confesaba ver tras beber grandes dosis de alcohol, en una de sus canciones.
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Sólo por este argumento de novedad, el libro de Felipe Cabrerizo ya sería reseñable, pero es que además de ser la primera biografía de Gainsbourg en español, resulta ser una muy buena biografía. Cabrerizo (que tiene sobrada experiencia en esto de la cultura popular, literaria, cinematográfica y, sobre todo, musical a través de su programa de radio Psycho Beat!) no se ha conformado con hacer un resumen-traducción de tres o cuatro biografías previas, sino que ha buceado en una cantidad ingente de documentación, de la cual da cuenta fielmente en más de 380 notas detalladas. Además ha tenido el detalle de incluir estas notas al final del libro, en vez de a pie de página, por lo que así no interrumpen la trepidante lectura de las mil y una anécdotas de la vida de este artista (y cuando digo artista entiéndase en el sentido más amplio de la palabra: pintor, músico, escritor, fotógrafo, guionista, actor y director de cine, pero sobre todo transgresor, provocador e irreverente). También al final del libro se incluyen varios anexos con las listas de la extensa bibliografía sobre Gainsbourg, de su discografía y filmografía, más extensas todavía, y de sus ya directamente inabarcables composiciones para otros y versiones hechas por otros de canciones suyas. Y pese a esta minuciosa documentación y profusión de datos, he dicho antes “trepidante lectura”, porque los principales logros de Felipe Cabrerizo en este libro han sido, en primer lugar,
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Y aunque Cabrerizo no escatima en anécdotas donjuanescas, jugosos cotilleos o datos biográficos, no pierde de vista que está escribiendo la biografía de un músico, en la que, por lo tanto, lo más importante es la propia música. Uno de los aspectos más positivos de Elefantes rosas es el detalle con el que se describen y analizan los discos, películas y singles de Gainsbourg, así como los principales éxitos que compuso para otros. Además, es muy de agradecer que no se trate de una biografía “de fan”, en la que todo es absolutamente maravilloso, cada canción una obra maestra y cada disco insuperable, sino que ha sido bastante objetivo en sus análisis críticos, reconociendo, cuando era necesario, los puntos débiles en la obra gainsbourgiana: los álbumes más flojos, las canciones de relleno, las películas de serie z… Pero la característica más destacable del libro, la que más debemos agradecer a Felipe Cabrerizo, es la atención y el espacio que ha dedicado a las letras. Lo que ha consagrado a Gainsbourg en el panteón de la música popular han sido sus letras porque, reconozcámoslo, él no cantaba bien (o ni siquiera cantaba) y las bondades musicales de sus canciones fueron debidas en gran parte a los arreglistas con los que trabajaba. Las letras son su señal de identidad: ácidas, sorprendentes, escabrosas, a veces demasiado directas, en ocasiones delicadas, siempre muy sentidas, llenas de referencias, con inagotables juegos de palabras… Y para que todo esto se pudiera apreciar, el autor ha tenido el acierto de complementar las reseñas de las mejores canciones de Gainsbourg con sus estrofas más destacables, tanto en francés como en su traducción española. Así, esta biografía funciona también como una antología bilingüe en la que se puede disfrutar plenamente de la maestría poética de Gainsbourg.
Elefantes rosas es todo un ejemplo a seguir en el difícil arte de las biografías de artistas. No es de extrañar que hasta le hayan dedicado un programa entero en la televisión pública española, porque se trata de un libro exhaustivo pero fácil de leer, que aúna biografía, crítica y homenaje sin que se noten las costuras y que abre al lector la posibilidad de interminables conexiones culturales, cual hipervínculos, a partir de la obra de Gainsbourg. Quizás la mejor (y casi única) forma de resumirlo sea la que eligió Javier Rebollo en el prólogo, marcándose cuatro páginas seguidas de adjetivos, uno detrás de otro, para intentar
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Como no podía ser de otra forma, hoy toca despedirnos con música. Ahora que Beyoncé parece que está volviendo a poner de moda los discos-concepto-audiovisuales, os dejo con la unánimemente aclamada obra cumbre del gran Serge: Histoire de Melody Nelson (1971). Para que recordemos que antes de Pink Floyd, Michael Jackson o Beyoncé, estuvo Gainsbourg.
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