Clara Campoamor o Emilia Pardo Bazán son algunas de las grandes feministas de nuestra historia. Mujeres que hablaron, escribieron y debatieron con un público a menudo hostil, acerca de la necesidad de otorgar a la mitad de la población los mismos derechos que a los hombres. A menudo hablamos de ellas como si fueran excepciones, pero hubo muchas otras que, quizás, no son tan conocidas. Aquí un pequeño recordatorio para ellas.

María de Aragón (1403-1445)
Esta infanta aragonesa y reina consorte de Castilla por su matrimonio con Juan II, fue una mujer con determinación. Después de negarse a contraer matrimonio con un candidato inglés, cuando llegó a la corte castellana utilizó su inteligencia para influir en cuestiones de estado. Y puso a su reino de adopción en el centro del debate "feminista" impulsado por Cristina de Pizán y conocido como la Querella de las Mujeres. María impulsó la publicación de varios textos que defendían la dignidad de las mujeres, como El Triunfo de las donas, de Juan Rodríguez de la Cámara o la Defensa de las virtuosas mujeres de Diego de Valera.
Teresa de Cartagena (1425-¿?)

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Religiosa y mística, Teresa de Cartagena sufrió una terrible enfermedad que la dejó sorda cuando apenas tenía unos 30 años. Para canalizar el dolor que supuso para ella aquella soledad impuesta, escribió una obra tan hermosa y perfecta que recibió virulentas críticas acusándola de haber plagiado la obra de un hombre. Harta de los improperios recibidos, respondió con otro texto, Admiración de las Obras de Dios, que se convirtió en uno de los primeros textos escritos en la Península Ibérica en el que se hablaba de los derechos de las mujeres. Teresa defendió que las mujeres podían llegar a tener las mismas capacidades intelectuales que los hombres, que no era inconcebible que Dios hubiera dado a las mujeres el mismo entendimiento que a los hombres.
Isabel de Villena (1430-1490)

Monja clarisa valenciana, Isabel de Villena fue una hija ilegítima emparentada con las casas reales de Castilla y Aragón. Mujer culta, escribió una vida de Cristo en la que las mujeres que rodearon a Jesús toman un protagonismo poco habitual en este tipo de obras.
María de Zayas (1590-1661)
El Siglo de Oro de las letras no fue solo cosa de hombres. También hubo escritoras que se hicieron un hueco en el panorama literario y lo hicieron con obras entretenidas, incluso cómicas, en las que incorporaron mensajes muy claros sobre la necesidad de otorgar a las mujeres unos derechos que no tenían y empezaban a reclamar cada vez con más insistencia. María de Zayas fue una novelista que tuvo muy claro en sus obras como Novelas amorosas y ejemplares o Decamerón Español y Desengaños, debía reivindicar la igualdad en la educación o en el matrimonio.
Inés Joyes (1731-1808)
Esta madrileña de madre francesa y padre irlandés se ganaba la vida como traductora cuando decidió incorporar en su traducción de El príncipe de Abisinia de Samuel Johnson un apéndice dedicado a la condesa-duquesa de Benavente y titulado Apología de las mujeres. En este breve pero contundente texto, Inés clamaba por una igualdad justa y verdadera de hombres y mujeres en la sociedad.
Josefa Amar (1749-1833)
En la España Ilustrada, Josefa Amar escribió varios textos en defensa de los derechos de las mujeres centrándose en la necesidad de otorgar a toda la ciudadanía el mismo acceso a la educación como medio principal para alcanzar una igualdad real. De un modo innovador, también puso sobre la mesa la educación física, la importancia de ejercitar no solo la mente, sino también el cuerpo.
Concepción Gimeno de Flaquer (1850–1919)

Escritora y periodista, directora de la revista de La Ilustración de la Mujer, en la que se defendía la independencia económica de las mujeres como elemento clave para su emancipación, esta aragonesa luchó por los derechos femeninos desde sus profundas creencias católicas. Defendía la igualdad en el seno del matrimonio denunciando que no se podía considerar a las esposas como esclavas. Además defendía el derecho de las mujeres a poder trabajar y a ejercer profesiones liberales, así como la igualdad salarial.
Ángeles López de Ayala (1858–1926)

En el verano de 1910, esta periodista sevillana organizaba en Barcelona una manifestación en la que congregó a más de veinte mil mujeres que reclamaban igualdad. Unos años antes, en 1889, había fundado la Sociedad Autónoma de Mujeres de Barcelona, considerada como una de las primeras organizaciones femeninas de España. Su defensa de una educación laica y del republicanismo la llevaron en varias ocasiones a la cárcel.
María Espinosa de los Monteros (1875-1946)

El 20 de octubre de 1918 nacía la Asociación Nacional de Mujeres Españolas, una de las primeras organizaciones feministas de la historia de España. Su principal impulsora, María Espinosa de los Monteros, fue su presidenta hasta 1924. Mujer religiosa y emprendedora, llevaba dirigiendo desde los veintidós años la Yost Typewriter Company Limited en Madrid, un comercio en el que se vendían las máquinas de escribir Yost, artilugios cada vez más conocidos para las mujeres que se incorporaban a las oficinas como secretarias.
María de Echarri (1878-1955)

En 1912 se aprobaba en España la conocida como "La Ley de la Silla", una regulación laboral que permitía a las mujeres poderse sentar durante las largas jornadas de trabajo. Su impulsora fue una feminista y maestra de profesión que tuvo un papel destacado en el seno del movimiento sindicalista feminista y católico.
Abogó por la igualdad salarial y por terminar con el control por parte del marido del sueldo ganado por la mujer.
María Laffitte (1902-1986)

Sin quitarle mérito a Simone de Beauvoir, meses antes de que publicara El Segundo Sexo, esta flamante condesa española llamada María Faffite publicaba en 1948 La secreta guerra de los sexos, una obra en la que denunciaba la desigualdad entre hombres y mujeres y criticaba situaciones que muchas sufrían en silencio dentro del matrimonio. En 1960 impulsaba la fundación del Seminario de Estudios Sociológicos de la Mujer que tanto hizo por visibilizar la cuestión de la injusticia sufrida por la mitad de una España sumida en el franquismo.
