¡No me lo creo! La última vez que terminé un libro en menos de dos días —para ser exactos, lo comencé a las 13h de un martes y lo terminé a la una de la madrugada del miércoles al jueves— no llevaba barba, seguro. Y hace algunos años de eso. Esto no puede ser una mejor señal para una compañera (y rival, sí, pero compañera por delante :P) en el Premio Literario Amazon 2021.
Título La madre de todas las ciencias
Autor Cristina Grela
Editorial Autopublicado
Género Misterio / Policial
Número de páginas 188
Comprar En Amazon: digital, Papel
Sinopsis del libro La madre de todas las ciencias
La tranquilidad del pequeño pueblo de Servandero se ve interrumpida por la desaparición de una de sus vecinas, Eulalia Olmedo, que debe someterse a diálisis para vivir. Nacho Merlo, un periodista en paro, se traslada allí para conseguir la exclusiva del caso y, con ella, un trabajo fijo en un periódico de la capital.
Los agentes de la Guardia Civil saben que solo hay una forma de encontrar a la anciana con vida: hacerlo pronto. Y para ello será imprescindible la colaboración de un pueblo que no parece dispuesto a ayudar.
Introducción
El libro La madre de todas las ciencias significa mi desvirgue con la pluma de Cristina Grela. Es esa típica autora que conoces de Twitter, con la que solo has cruzado tres o cuatro comentarios pero cuyo trabajo te llama la atención. Coincidimos en un directo de la Feria del Libro Online (FLO) del pasado mes de abril, y nos dimos cuenta de que ambos estábamos esperando a que Amazon abriera las puertas del Premio Literario. Su novela me llamó la atención, tanto que me hice con ella en el mismo día de su salida.
Olor a pueblo
Siempre les he tenido un especial cariño a los pueblos de pocos habitantes, «semiabandonados» y que solo recuperan algo de su bullicio en verano o vacaciones. El pueblo de mis abuelos, Estiche de Cinca —buscadlo si os atrevéis—, cumplía esos requisitos. Recuerdo el olor a mierda de vaca (con perdón, pero si estoy reseñando una novela policíaca, creo que todos toleramos esa palabra) que, al contrario de la repugnancia habitual, a mí me retrae siempre a ese pueblo.
Pues este es el escenario del libro La madre de todas las ciencias. Ese lugar en el que jamás ocurre nada, y en el que los vecinos, todos conocidos más que de sobra, subsisten al aburrimiento a base de cotilleos y críticas hacia el prójimo.
«Nadie la soportaba»
En un pueblo llamado Servandero desaparece una anciana enferma, necesitada de su cita con la diálisis tres veces a la semana. El suceso despierta un gran revuelo por la situación de la mujer, y por lo sorprendente de que un perfil como ese desaparezca sin dejar lastro. Nacho Merlo, periodista en paro y antiguo vecino, decide recuperar sus lazos —y, al mismo tiempo, un trabajo— para investigar la desaparición de Eulalia Olmedo. Lo primero que se nos dice es que la bondad presupuesta a una anciana de este perfil no es tal, y que en el pueblo nadie la echaría mucho de menos.
Tirando de este hilo, se nos presenta un elenco de personajes de lo más variado. Los clichés de los pueblos se cumplen en ellos, pero es que no por esto, dejan de ser más auténticos. Me ha encantado la forma de Cristina para unir unos personajes con otros y, en poco menos de doscientas páginas, explicarnos con claridad la conexión que une a unos con otros.
Los personajes alejados del núcleo del pueblo, como son los guardias civiles que se ocupan del caso o los integrantes de la redacción que contrata a Nacho, le dan un punto más de fuerza y amplitud a la historia. Quiero destacar dos por encima del resto: Gerardo Cuadrado, dueño del periódico y que me ha provocado más de una carcajada, y Mónica, con quien nuestro protagonista trata de recuperar la afinidad que hubo en el pasado.
Pero también tenemos a Nerea, Julio, Román, Lucía, el sargento, Matías, Manuel… Me faltan más personajes, y el mérito de todo esto es que ninguno de ellos se trata solo de un nombre más en una novela ligera. Ignacio tratará con todos ellos, traspasará los márgenes de la ley y se nos darán detalles de sus vidas, para que podamos especular con quién puede haber tenido algo que ver con la desaparición de Doña Eulalia.
El desenlace
Una de las primeras cosas que nos explica Cristina, en su nota previa al manuscrito, es que no hay veracidad en lo que ocurre en el libro La madre de todas las ciencias. Todo es pura ficción, excepto «un detalle incluido en la resolución del caso» —he de reconocer que me atrajo todavía más hacia la inminente lectura. Ahora NECESITO conocer ese detalle—.
Esto me lleva a lo que quiero explicar sobre el final de esta novela: no es una historia que concluya con un equipo de artificieros que van a desactivar una bomba. No acuden los GEOs en una misión de máximo riesgo, y no hay llamadas entre altas esferas de los cuerpos policiales. Al libro La madre de todas las ciencias no le hacen falta estas florituras para brillar en su cotidianeidad; es más, hubiera resultado grotesco un desenlace de este tipo. El final que hay es el que debe haber, sin más repercusión que el de una noticia que te puedes encontrar en el periódico, una mañana como otra cualquiera.
Conclusión
Esta novela me ha trasladado a un mundo rural que, muchas veces, olvidamos que existe más allá de nuestras vacaciones. A esa España vaciada que antes era nuestra vida. A uno de esos lugares en los que, cuando me siento agobiado, juro que algún día me marcharé para siempre, y esta lectura ha significado una gran experiencia.
Una escritura fluida, relajada y, en algún momento, divertida, que me ha hecho evadirme durante unas pocas horas.
Totalmente recomendada.
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