Aquí tenéis un repaso de lo mejor y lo peor según mi criterio. Coged las chuches y disfrutad de la selección...

El rojo fue, sin duda, uno de los colores estrella de la noche. Karlie Kloss, Shonda Rhimes y Lauren Millen acertaron cada una en su estilo, no así Jared Leto con su look mendigo.





Siempre hay quien decide ir a estos eventos en plan sexy, aunque ni Gabrielle Union ni Mary J Blige estuvieron demasiado acertadas.



Janelle Monae se quitó el disfraz de menina para ponerse este otro vestido, igual de desacertado que el lucido en la ceremonia de los Oscar.


Diane Kruger, una de las habituales en las listas de las mejor vestidas, últimamente ha parecido perder el norte. Este vestido de saten y lazo colgandero no le favorece nada.

Helena Christensen, muy primaveral, y Sia, en su línea habitual, destacaron entre las peor vestidas de la noche.


Todo no fueron desastres, por supuesto. Con buena nota pasan Reese Witherspoon y Rashida Jones.


Y, como guinda del pastel mis favoritos de la noche. Empezamos con los chicos más elegantes: Liev Schreiber, nuevo soltero de oro, y Patrick Dempsey que llegó acompañado de su esposa, Jillian Fink.


En cuanto a mis chicas favoritas de la noche destacan Jennifer Aniston, muy sexy y bien acompañada de Justin Theroux, y Leslie Mann, que dejó de lado el grandilocuente vestido amarillo de los Oscar y lució uno de cuento.


Para finalizar dos gratísimas sorpresas: Ana de Armas, bellisima y demostrando que ir sexy no tiene porque ser ordinario, y Michelle Rodriguez, que dejó su lado sus looks masculinos para lucir espectacular.


¿Que os ha parecido mi repaso a la fiesta de Vanity Fair? ¿quienes fueron vuestros favoritos?
