
Por el pensar vive la filosofía; y la música, y el amor, por cierto. El deseo no crece ni se acrecienta. Se renueva o desapareces. Un relámpago en la noche, dos días de insomnio, un aforismo de Wittgenstein, un pasado que se abre paso, el tuyo, bastan para encontrarte de nuevo como la primera vez, afanoso. Hay pensamientos que sobreviven al tiempo. ¿Pero a qué tiempo? Otros lo forjan, lo articulan. Ya puedes escribir una autobiografía. Antes de ellos veías pasear el tiempo, las cosas con sus hombres. Ahora ya tienes tiempo. Te pertenece. ¿Para qué buscar?. Puedes dejarte llevar.
