Revista Cultura y Ocio

Fin de década (i)

Publicado el 25 noviembre 2009 por Alfonso

Es el último noviembre de la década innombrable e inmerecida de aplauso salvo por las oportunidades, cambios y delicias que correspondan a cada uno, y las revistas, de papel o electrónicas, los recopiladores, los megáfonos, se apresuran a nombrar todo aquello que tuvo importancia, lo que os perdisteis pero que nosotros, listos que somos, supimos apreciar –ejem-, y que cambió vidas y emociones. En realidad es un momento de nostalgia particular que sirve para hacer terapia de grupo, si es que esta sociedad no los ha disuelto por completo. Se trata de destacar a quienes, por un motivo o valor nos tuvieron a veces ilusionados, a veces defraudados, pero bastante ocupados, asumido como tenemos algunos que nunca llegaremos a nada. Todo para que cuando pasen unos pocos días hablemos como si cualquier tiempo pasado hubiese sido mejor, la gran mentira de cumplir años: para jóvenes los de antes y para viejos los de ahora. Como en GENERACIÓN PERDIDA 2.0 hay criterio -otra cosa es que sea el acertado- se recopilará -¿treinta y tres apartados en tres entregas?- lo que resaltó en las artes y otras disciplinas, la economía y la sociedad, con alguna ciénaga, seguro, y chapoteando en las aguas que apetezcan –la ventaja de ser la banca del juego, como no podía ser de otra forma en este hipotecado comienzo del XXI-, sin rankings ni medallas no de oro, espero que sin falsos ex aequos y sin entrar en nacionalismos o confidencialidades y otras afectaciones particulares e íntimas.
Y aunque, en efecto, falte algo más de un mes para finiquitar este doble cero, es de imaginar que no habrá muerte de grande o villano, si se produjere, o desgracia internacional, que la habrá, que cambiase los días tachados desde la sentencia del terrible efecto 2000, más lejano en mis recuerdos que cuando Nirvana se convirtieron el la última esperanza punk, por no remontarme a cuando tarareaba el color de mi submarino sin saber de autorías. De paso, mientras miro hacia atrás y reinvento mi pasado, esbozare una sonrisa.
¿El propósito?: que cuando Herr Eisenhower me visite, la memoria de la www se lo ponga difícil, si bien para entonces a saber dónde se hallará este aleph que ahora se me antoja tan útil como imprescindible. Lo de que ojalá sirva para que alguien descubra algún nombre, lo disfrute y aprecie, pues queda bien, pero siempre huí de los sientacátedras. Entre el sí y el no, prefiero la polémica. Vale.

FIN DE DÉCADA (I)
Aloysius Alzheimer, I presume?

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