Varias instituciones internacionales han destacado la falta de competitividad de la economía española, siendo bastante significativa en estos momentos de crisis, donde la tradicional devaluación de la peseta permitía hacer más baratas nuestras exportaciones. Actualmente a la estar dentro del euro, no se puede realizar esta medida.
Si comparamos lo que España invierte en formación con otros socios europeos, se puede ver que nos encontramos entre los socios europeos que menos invierte en esta partida, por lo que parece que formación y competitividad van de la misma mano.
Las empresas más rentables tienen actualmente claro que invertir en formación es algo esencial y que define su competitividad en escenario cada vez más globalizado y exigente, donde los consumidores a parte de tener mucha información, se vuelven más cuidadosos al elegir sus decisiones de consumo.
La empresa tenderá a ser una organización donde se aprendan valores profesionales, siendo la educación de los trabajadores, una pieza clave del puzzle que implica la actual competitividad.
