Revista Economía

Formalizar mi proyecto empresarial ¿vale la pena?

Por Finproyectos @FinProyectos

Una de las preguntas que toda persona que emprende un proyecto de negocio se formula es si vale la pena o no formalizar; o mejor aun cuándo hacerlo.

Es, quizás, una de las decisiones más trascendentales de todo emprendimiento, porque a partir de ese momento, se asumen responsabilidades y costos que antes no estaban contemplados dentro del flujo de efectivo regular, además de que, en cierta medida, el negocio queda "expuesto" al gobierno y a sus diferentes dependencias.

Por lo tanto, aunque sea lo más lógico, no es algo tan sencillo como se pudiera plantear.

No obstante, hacerlo también puede implicar una serie de beneficios que quizás quien emprende no está tomando en cuenta.

Es por esta razón que quiero hablar, desde la perspectiva financiera, de si vale la pena o no formalizar el proyecto empresarial que estás llevando a cabo, de manera que puedas tener una panorámica más acabada de los pros y contras de esta acción.

Formalizar un proyecto empresarial en Latinoamérica es todo un proceso. Máxime para pequeñas y medianas empresas. Ya que por lo general, para llevarlo a cabo se requieren de varios elementos e implican, en su mayoría, una cantidad importante de recursos económicos.

En otras palabras, dentro del marco jurídico, que puede variar de un país a otro, el proceso para hacer que un proyecto empresarial naciente ponga sus "cosas en orden" con el Estado, usualmente es burocrático y multi-departamental.

Es decir, las cosas no suelen hacerse en un solo lugar, sino que hay que dirigirse a varias instancias, y tomar tiempos, por lo general, largos (más de 15 días)

No obstante, aunque es algo que se puede ver en parte importante de Latinoamérica, poco a poco está cambiando esta realidad.

Existen países que están implementando el concepto de ventanilla única. En donde la persona que está interesado(a) en formalizar su proyecto de negocio, hace todos o la mayoría, de los trámites legales de formalización. Facilitando así el proceso.

Por lo que, si estás en ese proceso de formalización, investiga a ver si en tu país existe tal concepto de ventanilla única y accede al mismo, ya que te ahorrarás tiempo y dinero.

Tomando en consideración que existen realidades económicas a enfrentar, y que tan pronto se "legalice" tu empresa tienes que asumir nuevas responsabilidades que no tenías cuando eras "informal".

Se presenta la disyuntiva de si vale la pena o no hacerlo. Es decir, empeñarse en formalizar algo que implica dinero, una exposición ante el Estado, y de manera práctica no te aporta "negocio" ¿Puede, realmente, valer la pena?

La respuesta sencilla y directa es sí ¿Por qué? Porque cuando te formalizas, aunque bien es cierto que implica costos "no productivos", también te abre las puertas al mundo del comercio formal. Es decir, a las grandes marcas a las cuales puedes ofrecerles tus servicios.

¿Por qué es necesario que me formalice?

La razón de ser de esto es que, esas grandes empresas tienen responsabilidades fiscales a las cuales tienen que atender. Y cada vez que ejecuta al tipo de transacción de compra de productos o consumo de servicios, tiene que reportar esos gastos al fisco para que le deduzcan de sus ingresos brutos y entonces pagar menos impuestos sobre la renta.

FORMALIZAR MI PROYECTO EMPRESARIAL ¿VALE LA PENA?

Aunque se lee como si fuera algún truco de estas empresas para pagar menos, lo cierto es que, primero, es la ley, y segundo es parte del ciclo contable de toda empresa. La cual tiene que justificar todas las salidas y entradas de dinero.

¿Cómo se ajusta esto a formalizarme?

Todo esto cobra sentido para ti en que, cada día más las entidades colectoras de impuestos de los diferentes países están enfocadas en reducir la evasión fiscal. Esto es que todos paguen al Estado, y crean mecanismos para validar las transacciones comerciales a través de diferentes métodos como los comprobantes fiscales (números de facturas autorizadas por el gobierno), números de contribuyentes entre otros.

En ese tenor, si tu empresa no coincide con los lineamientos fiscales y dicha empresa, que quiere pagar menos impuestos, se da cuenta que no eres "formal" puede transarse por otra alternativa que sí le permita deducir esa erogación del pago de impuestos.

Aunque esto puede verse como algo técnico, el mensaje que quiero que te lleves es que la informalidad te puede llevar al cierre por exclusión. Ya que esas empresas van a buscar a los "formales" para hacer negocios.

Partiendo de las realidades económicas que envuelven la formalización y que probablemente sea mejor hacerlo, ya que la relación costo-beneficio, tiene un saldo favorable para llevarlo a cabo. Entonces es pertinente ofrecerte algunas pautas para que lo hagas, en caso de que tengas un proyecto empresarial, de manera que valga la pena.

Pauta No. 1: Identifica la etapa de tu proyecto

Es importante resaltar que aunque estoy a favor de que te formalices, debo reconocer que no todos los momentos son adecuados para hacerlo.

FORMALIZAR MI PROYECTO EMPRESARIAL ¿VALE LA PENA?

Todo proyecto tiene etapas que va completando poco a poco, y no es lo mismo estar en la etapa inicial que estar en la etapa de desarrollo. Ya que en la inicial se maneja un mayor riesgo que en la de desarrollo.

En ese tenor, debes determinar en qué etapa realmente estás, y si ésta soporta "económicamente" la formalización.

En otras palabras, la formalización viene de la mano de tu flujo de clientes y la capacidad que tenga tu proyecto de sostenerse. Si tu proyecto todavía no es sostenible por sí mismo, probablemente tengas que postergar tu formalización, porque puedes caer en un estado de insolvencia y que esto vaya en detrimento de tu proyecto.

Ahora, eso tampoco significa que tengas que ganar todos los millones del mundo para formalizarte. Lo que debes tomar en cuenta es si tu empresa se sostiene sola. Si es así, es tiempo de hacer tu proyecto visible al Estado.

Pauta No. 2: Documéntate y busca ayuda profesional

La segunda pauta que quiero compartir contigo es de vital importancia. Es algo que, indefectiblemente, tienes que hacer, y si no lo haces estarás cometiendo un grave error.

Tienes que, en este mismo orden, documentarte y buscar ayuda profesional.

Hacer esto te garantiza, primero, que sepa lo que estás haciendo; y segundo armar las estrategias necesarias para tener un mejor desarrollo.

Por ejemplo, es posible que a la industria a la que pertenezca tu proyecto tenga excepciones fiscales o bien planes especiales del gobierno a los cuales tienes derecho y debas, de alguna manera, prestarle atención.

Por lo tanto, es de suma importancia que te documentes y que busques la asesoría profesional, especialmente en el área fiscal (contador), económica (financiero) y legal (abogado). Y toma en cuenta que estos tres profesionales no tienen por qué ser del sector privado.

Como el tema económico es sensible para quienes emprenden, puedes auxiliarte de programas gubernamentales enfocados al emprendedurismo o bien a organizaciones sinfines de lucro que también se centran en asistir a quienes emprenden que te pueden brindar la asistencia gratuita. Y, evidentemente, Mr. Google está para ti 24/7.

De manera que no hay excusa. Documéntate y busca la ayuda que necesites.

Pauta No. 3: Enfócate en lo que realmente aporta valor

Por último, para que formalizar tu proyecto valga la pena debes centrar tus esfuerzos en aquello que realmente aporta valor. En otras palabras, como emprendedor debes ser austero y productivo al mismo tiempo.

Analiza y determina cuáles son los rubros que le aportan valor a tu proyecto, partiendo de la esencia de tu emprendimiento y de lo que buscan tus clientes.

No te hagas de una mega oficina cuando no tienes tres clientes. Primero ten en mano los clientes necesarios y luego construye tu oficina con todas las de la ley.

Recuerda que el objetivo de cualquier empresa es generar riqueza y eso se logra a través de las ventas y la optimización de los recursos disponibles.

Formalizar tu proyecto sí vale la pena. Hacer visible al estado y a las diferentes empresas que comercializan en el mercado, más que un gasto es una inversión que luego puedes recuperar con la expansión de tu negocio.

No obstante, formalizarte, aunque es un paso que debes dar, es importante saber cuándo y cómo hacerlo. Por lo tanto, toma en cuenta la etapa en que se encuentra tu proyecto y, en función de esta realidad, actúa.

En ese sentido, existen tres pautas que debes tomar en cuenta a la hora de dar este paso:

  • Identificar la etapa de tu proyecto.
  • Documentarte y buscar asistencia profesional.
  • Enfocarte en lo que realmente aporta valor.

Si llevas a cabo estas tres pautas, formalizar tu proyecto será un paso de avance en el crecimiento de tu proyecto y cosecharás, en el corto o largo plazo, dependiendo del ritmo de tu emprendimiento, los frutos de esta acción.

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FORMALIZAR MI PROYECTO EMPRESARIAL ¿VALE LA PENA?
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