
En cuanto a los vestidos de noche, el tema de la bata de cola que envuelve el cuerpo de la mujer, las transparencias, y los volantes pueden que sean detalles muy reiterativos, pero siguen funcionando bien. Es feminidad en estado puro, pero si este estilo cuesta digerirlo en el sur imaginad en el norte, en el municipio de las señoras de bien por antonomasia del País Vasco. Pero a mí, lo de las capas encima del vestido, me volvió loca...

Precioso el contraste entre las brillantes lentejuelas del vestido,
y la vaporosa gasa de la capa
Olé y olé, a lo Pantoja!!!
Los botines de encaje eran monísimos, pero a más de una modelo
se le atragantó lo de bajar escaleras con ellos.
