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“Tenéis
un aviso. Calle Malvasía 29, bajo. Varón de 76 años con antecedentes de
EPOCy oxigenoterapia domiciliaria,
múltiples ingresos. Avisa una vecina que lo encuentra peor”
Se llama Francisco. Vive en un
barrio muy conocido en toda España gracias a programas como “Callejeros” y
“Comando Actualidad” donde el tráfico de droga y la venta de armas son parte
del paisaje.
Cuando llegamos, Francisco está en
su sillón habitual con el oxigeno puesto, inclinado hacia delante y respirando
con gran dificultad. En la mesa diversos inhaladores, pastillas, informes de múltiples
ingresos, un paquete de fortuna y un cenicero lleno decolillas. Mientras, su vecina Isabel, que ha
llamado, está fregando el pasillo.
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“Hola
Francisco, ¿Otra vez igual?, pregunto.
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Me
mira, asiente con la cabeza y se encoge de hombros. Está tan mal que no puede
ni siquiera comenzar una frase. Mientras Manuela, la médico residente que viene
conmigo ese día, lo explora yda
instrucciones al equipo que nos acompaña, yo hablo con Isabel.
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“Y
este hombre ¿vive solo?
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“Solito
del todo, mire usted, hace mas de tres años que no sale. Del hospital a casa y de casa al hospital cuando se pone así. A veces,
cuando sale de la cárcel, viene su hijo. Pero para lo que viene, mejor que no
viniera”
Observo la casa. Limpia, ordenada,
la cama echa y un penetrante olor a lejía se cuela desde la cocina.
-“Pues, esta la casa impecable y
huele fenomenal” –le comento.
Con una sonrisa de satisfacción,
me responde- “A ver, gracias a las vecinas que le tenemos esto como los chorros
del oro y le traemos todos los días la comida”. -“Y así llevamos mas de dos
años, esperando que le den una residencia, pero entre que él no quiere y la
espera que hay....”
Francisco ya está cargado en la silla que lo ha de llevar a la ambulancia, con una vía en un brazo, aerosoles en la mascarilla, monitor,...Mientras va saliendo de casa, puede pronunciar sus primera palabras desde que hemos llegado. -“Isabel, cierre bien la puerta con llave, que ya sabe lo que pasa aquí” - “No se preocupe, usted a recuperarse, ya atranco yo la puerta”
Hoy era el día mundial de la enfermedad que lo ha vuelto invisible a todo el mundo excepto paralos servicios sanitarios que cada poco tiempo lo atendemos. Bueno y para su vecina. A ritmo de gálibo trasladamos nuevamente a Francisco al hospital.
Yo, hoy, DIA MUNDIAL DEL EPOC me he acordado de Francisco…. y de su vecina.
