
"Lo que más aman los hombres es ver a otros enfrentarse a la Muerte. Les recuerda que todavía están vivos".
Suelen decir que segundas partes no son buenas, pero ese no es el caso de Medio mundo, a la altura del primero y con un par de virtudes más. Lo que más recuerdo es a su protagonista por ser tan imperfecta, moral y físicamente, así como llena de contradicciones internas. Es una guerrera, por lo que seguramente la cita proceda de alguna escena en el campo de batalla. La historia es interesante, hay mucha acción y la ambientación es fantástica. Si queréis saber más, os invito a darle un vistazo a mi reseña.
Sobre la cita, me pareció muy interesante esa reflexión. Mi madre cree que leer novelas oscuras y dramas es negativo, pero yo pienso todo lo contrario. Una de las razones por las que me gusta tanto leer dramas es que me ayudan a relativizar mis problemas, a darme cuenta de que soy muy afortunada por tener la vida que tengo, mientras que otros las pasan canutas. También me ayuda a aceptar mejor el fracaso, pues la vida no es siempre de color de rosa, pero hay que enfrentarse con tesón a la adversidad. No siempre saldrás bien parado de los problemas, pero no eres el primero que ha estado en esa situación ni tampoco serás el último. Además, tienes que pensar que siempre puede ser peor.
No necesito idealismo en mi vida. Es por eso que no me gustan tanto los finales felices. La vida es dura. A veces, te vas a esforzar al máximo y no conseguirás nada. O simplemente, tendrás mala suerte, cosas que pasan. El idealismo hace que sueñes con vidas que no podrás tener y que te sientas frustrado de no alcanzarlas.
Ver a otros sufrir o enfrentarse a la muerte, tanto en la vida real como mediante la ficción, hace que valoremos más nuestras propias vidas. El idealista se queda paralizado ante la adversidad, cuando descubre que la vida no es como se la habían vendido; el realista es capaz de asimilar la situación, adaptarse y pensar en positivo. El primero, ante una enfermedad, se quedaría encerrado en casa deprimido, preguntándose por qué le ha pasado eso; el segundo estaría triste, pero confiaría en las esperanzas del médico en curarse, al mismo tiempo que haría vida normal.
Y hasta aquí la entrada de hoy. Siento que he hablado mucho, así que ahora es vuestro turno. ¿Os gustan los dramas? ¿Preferís los finales felices? ¿Por qué? ¿Alguna vez os habéis enfrentado con entereza a una situación adversa?
