Revista Comunicación

Gaua -cuentos de brujas

Publicado el 01 marzo 2026 por Jorge Bertran Garcia @JorgeABertran

GAUA -CUENTOS DE BRUJAS
Gaua
(2025) es como esas historias de fantasmas y aparecidos que se contaban -creo que ya no se hace- alrededor de una fogata de campamento, o, para evitar el cliché, en esas noches de verano adolescente en el pueblo. La tercera película de Paul Urkijo establece esa atmósfera alucinada que solo es posible cuando cae la noche, los párpados pesan y ya no distinguimos lo real de lo soñado. Kattalin (Yune Nogueiras) se asoma por la ventana desde el calor y la seguridad de su casa y lo que ve es misterio y amenaza. La noche. Urkijo y su director de fotografía Gorka Gómez Andreu consiguen darle cuerpo y densidad a la ausencia de luz. ¿Qué se esconde entre las sombras? Urkijo visita varias leyendas vascas en la película, que adopta la engañosa forma de un film de episodios o una recopilación de mitos realizada por un antropólogo. Y en cada episodio aparecen criaturas fantásticas que son un festín para el aficionado al género del terror: monstruos gigantes que te persiguen dando zancadas por el bosque; un terrible anciano que parece un gallo en un episodio digno de El exorcista (1973); un conejo diabólico que le hace la vida imposible a un cura (Manex Fuchs) armado con escopeta en lo que parece una versión satánica de un cartoon de la Warner; y esa aparición final en el akelarre que nos hace soñar con un remake de La novia del diablo (1968) -la película opta a los premios Goya a los mejores efectos especiales-. Los diversos episodios de esta historia desordenada a lo Pulp Fiction (1994) acaban hablando de la opresión patriarcal hacia las mujeres y el colectivo LGTBIQ+ y para ello Urquijo decide darle la vuelta a la brujería e, incluso, a la figura de Satán, ese primer rebelde, como decía Camus.

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