
"Marianne abre la puerta cuando Connell llama al timbre. Va todavía con el uniforme del instituto, pero se ha quitado el suéter, así que lleva solo la blusa y la falda, sin zapatos, solo las medias.
Ah, hola, dice él.
Pasa".
Y si el lunes hablábamos de escritores con un éxito tremendo en su primera obra, hoy seguimos con el tema. Por eso traigo a mi estantería virtual, Gente Normal.
Conocemos a Marianne y a Connell cuando están en el instituto. Ella viene de una familia de dinero, pero es tímida y apenas se relaciona con sus compañeros. Connell en cambio viene de una familia modesta pero goza de gran popularidad. La madre de Connell limpia en casa de Marianne, y por eso empiezan a verse fuera del instituto. Ahí empieza una relación que queda oculta a los demás y que se prolongará de forma intermitente en el tiempo, incluso cuando se dan la vuelta las tornas.
Conversaciones entre amigos fue un éxito como novela que, además, era una primera novela. Y Rooney lejos de amedrentarse por su propio éxito ha conseguido poner a disposición de sus entusiasmados lectores este segundo título pasados apenas unos meses.
Gente normal sigue la historia de Connell y Marianne a lo largo de cuatro años y lo hace con pequeños saltos temporales hacia delante en los que ambos irán llegando a la vida adulta. Quizás por eso, y porque comienza cuando están en el instituto, en las primeras páginas uno tiene la sensación de estar leyendo una historia dirigida al público adulto, pero con muchos ecos de la literatura juvenil de éxito. Y es que, cuando la novela empieza, Marianne es una joven de familia acomodada que no se integra en el instituto que acaba por mantener una relación con el chico popular que teme ser descubierto por sus amigos. A esto se le suma que Marianne viene de una familia con una madre que parece normalizar un determinado tipo de comportamientos abusivos que marcarán el carácter y las relaciones de su hija. Es fácil visto así caer en la tentación de pensar que estamos ante una novela casi juvenil, con dos protagonistas quizás demasiado inteligentes que parecen condenados a romperse el corazón mientras que no dejan de encontrarse en una narración en la que la autora se cuida mucho de no asegurarnos si será o no su último encuentro. En el transcurso de la novela veremos a Marianne establecer un tipo de relaciones que ni ella misma termina de entender y que parecen querer justificarse en sus progenitores más que en las propias apetencias de la joven, acompañaremos a los protagonistas al Trinity y asistiremos al momento en el que se dan la vuelta los papeles y la popular es ella y Connell se queda en un satélite. Y todo ello lo hace con lo que es, para mi, lo mejor de la novela: un narrador en tercera persona que alterna su foco entre Marianne y Connell dando visiones que marcan las diferencias entre ellos tanto como sus inseguridades. Pero no hace solo eso, también deja muestra de que hay inseguridades que no se confiesan que serían ratificadas en caso de hacerlo, otorgando así a un tema "de instituto" una categoría superior.
Gente normal no es para todos, y si uno no consigue hacerse con ella en las primeras sesenta páginas es fácil que termine por aborrecerla pensando que solo parece importarles el entorno o el estatus social, pero frente a ellos otros lectores verán una realidad en cada palabra vertida. Descubrirán que frente al poder, o tal vez para hacerle frente demostrando el propio, aparece el sado, que la superioridad intelectual no garantiza una madurez cuando aún se está definiendo qué tipo de persona es en la que te vas a convertir. Estamos, pues, ante un tipo de novela fresca y de concepción moderna que no deja espacio a la indiferencia y que yo, ahora sí lo admito, he terminado con la sensación de no haber sabido disfrutar de ese arrollador éxito que parece arropar a Rooney.
Gente normal es una novela que se lee con facilidad, con unos protagonistas que a ratos me han irritado y que, en su conjunto, creo que se olvida con la misma velocidad con la que se ha leído.
Y vosotros, ¿os dejáis llevar por las modas literarias?
Gracias.
