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Gigante (Adrián Biniez, 2.009)

Publicado el 06 mayo 2011 por Rugoleor @rugoleor

Gigante (Adrián Biniez, 2.009)

Gigante (Adrián Biniez, 2.009)

S/C

 

Estadísticas:

Crítica: 6,099 Público: 6,259 España: S/C Rugoleor: S/C

Espectadores: 10.064 Recaudación: 50.328,47 € Visitas: 0 Popularidad: 0,00%

 

Ficha:

Título original: Gigante

Director: Adrián Biniez

Guionista: Adrián Biniez

Intérpretes: Horacio Camandule, Leonor Svarcas, Néstor Guzzini

Productor: Fernando Epstein

Fotografía: Arauco Hernández Holz

Música: Adrián Biniez

Montaje: Fernando Epstein

Nacionalidad: Uruguay, Argentina, Alemania, España

Año: 2.009

Duración: 91 minutos

Edad: Todos los públicos

Género: Comedia, Drama

Distribuidora: Golem Distribución, S. L.

Estreno: 02-10-2.009

WEB Oficial: http://www.golem.es/gigante/

 

Sinopsis:

Jara es un hombre tímido de 35 años, que trabaja como guarda de seguridad en un supermercado en las afueras de Montevideo. Se encarga de observar las cámaras de vigilancia de todo el edificio. Tiene el turno de noche, por lo que no hay mucho movimiento, todo está muy tranquilo. Jara pasa el tiempo haciendo lo mismo que hace en casa: mira películas de vídeo, hace crucigramas y escucha música. No parece que su rutina vaya a cambiar hasta que, un buen día, descubre a Julia (25 años), una mujer de la limpieza. Poco a poco se siente atraído por ella. Al principio se limita a pasar el tiempo observándola por las cámaras mientras ella limpia el supermercado, pero no tarda en seguirla cuando sale de trabajar. Sin que ella lo sepa, la acompaña al cine, a la playa e incluso a una cita con otro hombre. La vida de Jara se llena de rituales rutinarios construidos alrededor de Julia, hasta que se entera de que el supermercado piensa recortar la plantilla. Los empleados están nerviosos. Efectivamente, Julia es una de las primeras en irse. A partir de ese momento, Jara deberá decidir si abandona su obsesión o si la materializa.

Comentario:

Precedido por un espléndido recorrido festivalero, llegó este film del bonaerense Adrián Biniez, que debuta en largo al amparo de Control Z, la productora fundada por Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll. El novel Horacio Camandule es el “Gigante” del título, el vigilante jurado de un supermercado que se enamora de una de las chicas de la limpieza (Leonor Svarcas) a través de las cámaras de seguridad. Una excéntrica comedia romántica que se construye con personajes muy reales.

Crítica:

07.10.2009 – ANTON MERIKAETXEBARRIA

La cámara indiscreta

Un grandullón, vigilante nocturno de unos grandes almacenes, perdidamente enamorado de una mujer de la limpieza, a la que vigila a través de las distintas cámaras estratégicamente situadas por el local, es el protagonista de “Gigante”, título grande para un pequeño filme intimista, dirigido con tacto y sin exceso de almíbar por un joven director porteño afincado en Uruguay, país en el que se rodó la película. Breves retazos de vida, suaves toques psicológicos, una cierta tristeza y la rutina propia de unas vidas sin demasiados alicientes confieren su pátina insólita a este cuento claustrofóbico, ribeteado con un humanismo de buena ley y unos intérpretes muy identificados con sus respectivos papeles.

Asimismo, la ironía y un discreto sentido del humor vertebran las opacas imágenes de “Gigante”, filmada al claroscuro por el recién llegado Adrián Biniez, dispuesto a continuar el modo de registrar sentimientos y emociones característicos de cineastas como Juan José Campanella, Pablo Stoll y Juan Pablo Rebella, con lo cual la historia narrada por este primerizo director resulta tan contenida como sutil, modesta en sus pretensiones y sin grandes nombres en el reparto, que se hace querer.

Además, trata el sentimiento amoroso de forma contenida y con notable capacidad de sugerencia, un poco en la línea del hoy olvidado pero sobresaliente realizador norteamericano Frank Borzage (“La hora radiante”), en el sentido de que capta instantes fugaces, miradas de extrema sensibilidad, las acciones y reacciones de un hombretón enamorado que se comporta casi como un sonámbulo, puesto que no ve solamente con los ojos. Todo lo cual da como resultado una historia minimalista y entrañable, con la que se demuestra la perspicacia con que ha visto su máximo responsable que esta película es, sustancialmente, un dueto para actores y que simplemente su interacción bastaba para explicar su tema: la soledad es un pozo sin fondo.


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