
Marco Antonio Gordiano Semproniano Romano Africano nació, supuestamente, el año 158. Aunque se sabe muy poco de su vida privada, se sabe que era hijo de Metio Marulo y de Ulpia Gordiana, una familia del orden ecuestre con grandes riquezas. Gordiano fue ascendiendo hasta entrar en el Senado. Tuvo dos hijos: Marco Antonio Gordiano (Gordiano II) y Mecia Faustina, madre del futuro emperador Gordiano III. Ateniéndonos a su praenomen y nomen: Marco Antonio, estos sugieren que sus antepasados paternos recibieron la ciudadanía romana durante la República romana tardía bajo el triunviro Marco Antonio, o una de sus hijas; con respecto al cognomen, Gordiano sugiere que el origen de su familia procedía de Anatolia. Su juventud la pasó estudiando retórica y literatura, por lo que entró en política siendo ya mayor. Comandó la Legio IV Scythica, en Siria, siendo nombrado, el año 216, gobernador de Britania, y, cónsul competente durante el reinado de Heliogábalo. Promocionó juegos y espectáculos que le ganaron el favor de la plebe, pero su prudencia y retirado de aspiraciones políticas. El hecho de que se mantuviera tras los caóticos reinados de los Severos sugiere su poca afición a la intriga.
El siglo III d.C. fue un periodo de dificultades para Roma; la crisis de dicho siglo —desde el año 235 hasta el 284—, estuvo marcada por las guerras civiles, invasiones bárbaras, colapso económico y la consiguiente inestabilidad política. Roma perdía el control sobre sus fronteras, mientras las luchas internas para hacerse con el poder, la debilitaban ante las amenazas externas. En este contexto, Maximino el Tracio ascendió al trono en el 235 tras el asesinato de Alejandro Severo, era un general de origen humilde, que se ganó el favor del ejército por su política agresiva y altos salarios, aunque generó el desprecio del Senado y de las élites aristocráticas. Su gobierno estuvo caracterizado por una represión brutal y una fuerte política fiscal, que agotó los recursos de las provincias. Descontento que alcanzó su punto culminante en África Proconsular, donde Gordiano I, a pesar de su avanzada edad pero con prestigio en el Senado, fue proclamado emperador en un acto de rebelión contra Maximino. Con sus 80 años, era un senador respetado cuya carrera incluía gobernaciones provinciales y consulados, lo que le otorgaba una gran reputación en los círculos políticos de Roma. Sin embargo, hasta su proclamación como emperador, su papel en la historia del Imperio no había sido particularmente destacado. Su ascenso al trono fue debido al descontento en África Proconsular debido a los altos impuestos y la presión económica impuesta por Maximino el Tracio. Los terratenientes y la aristocracia vieron en él una figura capaz de liderar una revuelta contra el gobierno opresivo; por lo que, en marzo del año 238, lo proclamaron emperador, siendo su hijo Gordiano II, asociado como coemperador.
El Senado romano, que compartía el desdén hacia Maximino, reconoció a los Gordianos declarando enemigo público al emperador; pero la falta de un ejército fuerte constituyó una debilidad en su gobierno. A pesar del entusiasmo inicial, el reinado de Gordiano I y su hijo duró apenas unas semanas; a pesar de contar con el apoyo del Senado y de las provincias descontentas. Su poder se basaba más, en el respaldo político que en la fuerza militar. El principal enemigo de los Gordianos era Capeliano, gobernador de Numidia, quien permaneció leal a Maximino, que contaba con un ejército fuerte. Capeliano marchó contra los Gordianos y libró una batalla en las cercanías de Cartago, derrotando a Gordiano II, que fue muerto en combate. Al recibir la noticia de la muerte de su hijo, Gordiano I, decidió quitarse la vida ahorcándose el mes de abril del año 238. Por su parte, el Senado, al caer los Gordianos, temeroso de las posibles represalias por parte de Maximino, intentó mantenerse nombrando como nuevos emperadores a Balbino y Pupieno, pero la inestabilidad continuaría hasta producirse el ascenso definitivo de Gordiano III, nieto de Gordiano I.

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Ramón Martín
