Hola chicas, buenos días.
Hoy os traigo unos gorritos pom-pom beanies, dos nuevos gorros que acaban de salir de mis agujas y que resumen muy bien lo que más me gusta del tejido: calidez, textura y pequeños detalles que marcan la diferencia.
Tenía dos ovillos de Merino Aran de Katia, regalo de mi amiga Amparo y se me ocurrió hacer estos bonitos gorritos, porque una no sabe si en cualquier momento le surge un viaje... y no tiene gorrito con el que abrigarse ¿verdad Carmela?
Bromas aparte, con un solo ovillo de cada color poco más podía hacer, pero estos gorritos son maravillosos, abrigaditos y muy combinables y con esos pompones de pelo quedan ideales. Es una lana suave, resistente y perfecta para el invierno. He querido dejar visible la etiqueta porque para mí el material forma parte de la historia de cada prenda: saber de dónde viene la lana y su calidad es tan importante como el diseño.

Y con cien gramos, los tienes.
El primer modelo, en gris jaspeado con pompón negro, es un clásico atemporal. Combina con todo y tiene ese aire urbano que funciona igual de bien en la ciudad que en una escapada a la montaña.
El segundo, en verde oliva con pompón natural, tiene un tono más cálido y orgánico. Es ideal para quienes buscan algo diferente sin renunciar a la elegancia y a los colores de la naturaleza.
Los dos comparten el mismo patrón de punto, con un cuerpo texturizado y una vuelta elástica que asegura un buen ajuste y comodidad durante todo el día.
Si te gustan las prendas hechas a mano, con buenos materiales y pensadas para durar muchos inviernos, estos gorros están hechos para ti.
Buen Martes, frío y lluvioso... ¿cuándo acaba el invierno?
