Revista Salud y Bienestar

Gota: causas, tipos, síntomas

Por Enfermeria Real Enfermeria Real @enfermeriareal

La gota es una enfermedad frecuente que se asocia a otras enfermedades como la diabetes, la obesidad y las enfermedades renales. Se produce por un aumento del ácido úrico en la orina y en la sangre, lo que se denomina hiperuricemia.

Provoca importantes consecuencias como, por ejemplo, un intenso dolor en las articulaciones afectadas y la pérdida funcional relacionada con ello.

La gota es una enfermedad debida al déposito de cristales de urato monosódico en las articulaciones y otros tejidos, frecuentemente, periarticulares, como consecuencia de la hiperuricemia.

¿Qué es el ácido úrico?

El ácido úrico es uno de los productos de desecho del organismo que, en condiciones normales, se elimina a través de la orina. La hiperuricemia aparece cuando se produce una cantidad mayor de la que pueden filtrar y eliminar los riñones. Se define como una concentración de uratos de 7 mg/dl, concentración que equivale al nivel aproximado en que el plasma se sobresatura en sangre y se puede acumular formando cristales.

El déposito de cristales es, en muchos casos, asintomático pero dentro de las articulaciones estos pueden desencadenar episodios de inflamación súbitos e intenso, que son los llamados ataques de gota.

Los cristales en las articulaciones son persistentes en el tiempo y, si la hiperuricemia no se trata, su depósito continúa de manera que la carga total de cristales en las articulaciones aumenta y en general progresa con mal pronóstico.

Sin el tratamiento adecuado es habitual que los ataques de gota se hagan más habituales e intensos, que afecten cada vez a más articulaciones y que con mayor frecuencia se hagan oligo o poliarticulares.

Con el tiempo, también pueden aparecer en la proximidad de las articulaciones unos nódulos llamados tofos, formados por depósitos de cristales de urato.

La gota, además de la hiperuricemia, es un factor de riesgo independiente para sufrir un infarto de miocardio, de manera que el riesgo es directamente proporcional a la gravedad de la gota.

Ataque de gota

Para que un paciente desarrolle un ataque de gota es necesaria la presencia de hiperuricemia, con la consiguiente formación de cristales, pero no es raro encontrar pacientes que mantienen unos niveles de uricemia dentro del rango de normalidad y esto se debe a que durante este proceso hay un aumento del aclaramiento renal del ácido úrico, que da lugar a un diagnóstico erróneo. Por ello, para confirmar el diagnóstico, sería conveniente extraer una muestra de líquido de la articulación para buscar cristales de ácido úrico.

Causas:

La gota se produce por un exceso de ácido úrico en el organismo. Este exceso puede deberse a:

  • un aumento en su producción
  • una eliminación insuficiente de ácido úrico por el riñón
  • un exceso de ingesta de alimentos ricos en purina

Entre las principales causas están:

  • la predisposición personal. Se da en aquellas personas que poseen una tendencia personal a sufrir esta enfermedad con un aumento de la producción intrínseca de ácido úrico. Suelen ser personas de complexión robusta, obesas, que no realizan ejercicio físico y con una alimentación inadecuada, rica en purinas, que se transforman en ácido úrico.
  • insuficiencia renal. Se produce cuando hay algún problema que no permite la eliminación del ácido úrico a través de la orina.
  • anemia hemolítica, policitemia vera (hay un aumento del catabolismo de purinas de origen interno)
  • uso de diuréticos por la disminución en depuración y el aumento de la reabsorción tubular.

Gota: causas, tipos, síntomas

Clasificación

La gota se clasifica en:

  • primaria (hereditaria)
  • secundaria (aparece durante la evolución de otra enfermedad o por el uso de medicamentos)
  • idiopática (se desconoce la causa)

La gota puede estar causada:

  • por un aumento de la producción de uratos, como puede ser en el caso de enfermedad linfoproliferativa, enfermedad mieloproliferativa, policitemia vera, psoriasis, enfermedad de Paget, rabdomiólisis, etc.
  • Por una excreción disminuida de ácido úrico como puede ser en caso de insuficiencia renal, riñones poliquisticos, diabetes insípida, hipertensión, cetoacidosis diabética, síndrome de Down, beriliosis, sarcoidosis, hiperparatiroidismo, etc.

Síntomas

Las formas clínicas descritas son nueve, de las cuales la más frecuente es la llamada sinovitis aguda por pirofosfato, caracterizada por una monoartritis de inicio súbito, con periodos intracríticos, que afecta a las articulaciones de las rodillas, muñecas, hombros, codos y tobillos. Pocas veces se manifiesta como podagra y en ocasiones se denomina pseudogota.

Las otras formas han tomado nombre por la enfermedad reumática que simulan o imitan, como la pseudoartritis reumatoide, los cuadros semejantes a osteoartrosis, la combinación de la anterior con pseudogota, el llamado lantánico que cursa asintomático, simulando artropatía de Charcot, la monoarticular inflamatoria, la hemartrosis, el hombro de Milwakee y la pseudotofácea.

En esta enfermedad pueden distinguirse cuatro etapas:

  1. hiperuricemia asintomática
  2. artritis gotosa aguda
  3. periodo intercrítico
  4. gota tofácea

Hiperuricemia asintomática

Esta etapa se observa únicamente entre el 2-18% de los gotosos. En ella el ácido úrico se encuentra elevado pero no hay artritis. En los hombres se inicia en la pubertad y en mujeres no suele aparecer hasta la menopausia.

Puede durar toda la vida y generalmente el cuadro de artritis gotosa aparece después de veinte años de hiperuricemia, aunque el 10-40% de los pacientes hiperuricémicos presentarán urolitiasis hasta 10 años antes de la primera crisis aguda de gota.

Artritis gotosa aguda

Es el prototipo de artritis inflamatoria recurrente y se suele resolver espontáneamente en unos días. Su inicio es habitualmente brusco y en pocas horas llega a ser insoportable, acompañado por rubor, hipertermia y flogosis e incluso febrícula.

Habitualmente aparece durante la noche y despierta al paciente. Afecta preferentemente las extremidades inferiores, aunque puede afectar a cualquier articulación. Como muestra del proceso inflamatorio, se puede observar descamación postinflamatoria periarticular.

En el 85% de los casos la afectación es monoarticular y si afecta la primera articulación metatarsofalángica se denomina podagra, aunque han sido descritas otras localizaciones: omagra (hombro), gonagra (rodilla) y queiagra (mano).

Periodo intercrítico

Este periodo es el que cursa entre dos ataque agudos de gota, cuando el paciente únicamente ha tenido un ataque.

Lo habitual es que en seis meses o dos años el episodio se repita. Si el paciente no tiene un tratamiento adecuado, este periodo entre ataques disminuye hasta ser poliarticulares, intensos y de mayor duración y pueden cursar con artrálgias y artritis múltiples y persistentes, sin periodos asintomáticos (artropatía gotosa)

Gota tofácea

Se caracteriza por acúmulo de cristales de urato monosódico llamados tofos que son nódulos subcutáneos no dolorosos, con sensación de estar formados por arena compactada. Su localización más frecuente es en el borde libre de la oreja, en las zonas articulares de las manos, tobillos y pies, bursa oleocraneana, tendones, borde anterior de la tibia, bajo la piel y otras menos comunas (columna, cartílago nasal, cuerdas vocales, aorta, válvulas cardíacas…)

Su aparición está directamente relacionada con la hiperuricemia y el tiempo que transucrre hasta su aparición, contando desde el ataque inicial, es de diez o más años y tienden a crecer en tamaño y número.


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