Revista Opinión

Grecia: de la tragedia a la estadística

Publicado el 25 mayo 2012 por Lparmino @lparmino

Grecia: de la tragedia a la estadística

Grecia vive una profunda agitación social
Fotografía: Athens Indymedia - Fuente

Se imputa a Stalin, aunque seguramente sea falsa esta atribución, una contundente sentencia que afirma que un muerto es una tragedia pero un millón es mera estadística. En estos momentos, la frase me parece de una realidad heladora, pasmosa, incluso aterradora. Para el común de los mortales, el desarrollo político, sobre todo a altos niveles, se nos antoja como un espacio místico y mítico a la vez, incluso demasiado confuso, en el que unos determinados elegidos, sin entrar a valorar el medio de elección, manejan unos sutiles hilos a los que se aferran los destinos mundiales. Desde esas altas miras, me imagino que la ciudadanía, ya sea de un país o de todas las naciones del mundo, se ve como un ente abstracto sin mayor importancia que cualquier otro recurso disponible para unos determinados fines. En esas alturas olímpicas, debe ser difícil percibir la tragedia individual. Quizá haya que esperar a que el drama “único” se convierta en “mera estadística” para que los altos designios se detengan una milésima de segundo para preguntarse qué pasa en ese mundo que manejan como marionetas sin mancharse las manos.
Una noticia sacudía Grecia el pasado 4 de abril: un jubilado, antiguo farmacéutico, se quitaba la vida de un disparo en la cabeza delante del Parlamento en Atenas. Dimitris Christoulas consideraba que poner fin a su vida de esta manera era la única solución digna ante un futuro incierto y gris en el que se vería abocado a “buscar comida en la basura”. Culpaba de su muerte a las autoridades helenas y a todas las instituciones internacionales (Fondo Monetario Internacional, Unión Europea y Banco Central Europeo) que habían sometido a su país al yugo del estancamiento, de la crisis, de la depresión no sólo económica sino también social. Todas aquellas entidades, demasiado alejadas de las calles griegas, que habían sometido a su país a la humillación de los recortes y a la vergüenza de la austeridad. Dimitris se convertía en símbolo de toda una sociedad desorientada que sufre la desesperación de no encontrar la luz al final del largo túnel de la quiebra económica.

Grecia: de la tragedia a la estadística

Protestas ciudadanas en Grecia
Fotografía: Ggia - Fuente

Dimitris se ha convertido en bandera del descontento griego ante la corruptela e ineptitud interna y la altanería y los desmanes externos. Pero también es una cifra más a engrosar las grises listas de las estadísticas. Se calcula que desde el inicio de la crisis económica, la tasa de suicidio en Grecia ha aumentado en un 40%. Verbalizando el dato puramente matemático, Grecia ha pasado a ser el país con un índice más bajo de suicidios en la Unión Europea a ser la nación con el mayor número de casos. Es decir, la situación se ha invertido. Y el dato es más alarmante si consideramos que para la sociedad griega la cuestión del suicidio es anatema y un arraigado tabú social, y la iglesia ortodoxa se niega a oficiar rituales funerarios ni enterrar en terreno sagrado a los suicidas. Se calcula que el número de suicidios en Grecia podría ser mayor y esconderse bajo supuestas y accidentales muertes.
La Vanguardia, en su edición digital del 7 de diciembre de 2011, hacía referencia en un artículo titulado “La gran depresión griega” a unos estudios llevados a cabo por el Observatorio de Sistemas Europeos de Salud en los que no se relaciona directamente los parámetros "paro" – "suicidio", pero sí puede establecerse una co – relación. Los informes eran concluyentes al considerar que el aumento de la tasa de suicidio era destacable en países como Grecia, Irlanda o Letonia. Precisamente, los países europeos donde se están llevando a cabo las políticas de ajuste más radicalizadas según los parámetros financieros establecidos por el FMI o el Banco Central Europeo.

Grecia: de la tragedia a la estadística

Protestas en Atenas, en 2011
Fotografía: Ggia - Fuente

Podría tratarse de una broma de muy mal gusto, pero se trata de un hecho verídico. Como recoge el diario Público (edición digital del 5 de abril de 2012), precisamente el FMI mostró su profunda “tristeza” por la muerte del jubilado griego. Sin embargo, más interesante me pareció el comentario recogido al final de la noticia, en el apartado de las opiniones reservado para los lectores: cómo puede el FMI declarar su “tristeza” por esta muerte cuando habría que responsabilizar a este oscuro y críptico organismo no sólo de esta muerte, sino de la de miles de personas en todo el mundo. Efectivamente, podría tratarse de una broma de muy mal gusto, o de una fina ironía hilada con la misma maestría que tejen sus complicados entramados financieros supranacionales.
Podría ser una broma. Pero es una realidad. Quizás ahora el FMI tenga que lamentarse del reciente suicidio de otro griego que se arrojó al vacío. Es una nueva cifra a sumar al desolador panorama que ofrece el país heleno o de una Italia también sacudida por la ola de suicidios… quizás la búsqueda de medidas para paliar esta plaga sólo llegue cuando no hablemos de tragedias y nos enfrentemos a “meras estadísticas”.
Luis Pérez Armiño

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