Revista Opinión

Grupo de empresas patológico. ¿Argumentos enfermizos de un letrado?

Publicado el 02 noviembre 2016 por Elblogderamon @ramoncerda

He de admitir que es la primera vez que veo en una argumentación de un abogado la descripción: Grupo de empresas patológico. La verdad es que una vez leído el texto, lo realmente enfermizo de toda esta situación es lo que intenta "demostrar" este señor letrado, desesperado por conseguir que se condene a quien sea (la verdad es que no le importa mucho a quién, según se desprende de toda su diatriba).

¿Qué c... es eso de grupo de empresas patológico?

Soy un arduo defensor de la teoría de que todo el mundo (incluso el asesino más feroz) tiene derecho a una defensa. Es una de las bases, por no decir "la base" de todo nuestro sistema jurídico, y sin eso, el resto de la justicia se tambalearía peligrosamente. Ahora bien, con lo que no puedo estar de acuerdo es con lo contrario (estrategia de abogados mediocres): el "derecho" a argumentar gilipolleces para cargarle el muerto a alguien que, no solo no tiene nada que ver con el asunto, sino que ni siquiera ha estado acusado en ningún momento... Solo pasaba por allí. Eso de querer cobrar una indemnización, sin importar quién la tenga que pagar, es infame. La acusación debe dirigirse hacia quien haya que hacerlo, y si resulta insolvente, pues mala suerte. Nada justifica buscarle tres pies al gato para que otro, ajeno a la cuestión, tenga que pagar los platos rotos de nadie.

Lógicamente, para constituir sociedades se necesita de un domicilio, por lo tanto es más que normal (inevitable, diría yo) que muchas de mis sociedades constituidas "compartan" un domicilio fundacional. Dispongo de varios en función de la provincia de origen, aunque eso es lo de menos; de hecho, todas podrían tener el mismo domicilio y eso no sería ningún problema, salvo para gente con comportamientos patológicos y/o síndromes de abstinencia de alguna sustancia corrosiva.

La argumentación de este "señor" empieza nombrándome a mi [en vano] con nombre y apellidos, aunque la búsqueda de ese grupo de empresas patológico no se centra en el domicilio fundacional (común a otras muchas sociedades) porque ha encontrado otro argumento todavía más genial, audaz... fantástico: el nuevo domicilio.

Lo que pretende argumentar es que distintas empresas, por el simple hecho de compartir domicilio (otras comparten administrador y algunas incluso socios fundadores) forman un grupo de empresas, y para darle un toque colorista al asunto, añade eso de "patológico" (que no sé si él sabrá lo que significa, porque me da a mí que no lo tiene claro), quedando por lo tanto el concepto que subyace en todo el absurdo texto en "Grupo de Empresas Patológico".

Este señor debe saber (y si no lo sabe tendría que haberse informado, que para algo es abogado), que hoy en día (y ya hace algunos [bastantes] añitos) existe una cosa llamada Centro de Negocios, que no solo es legal, sino completamente necesaria en el actual tráfico mercantil. Se trata de instalaciones en las que, además de alquilar algunos despachos y servicios, como salas de juntas, atención telefónica, fax, etcétera, se puede "simplemente" domiciliar una sociedad.

¿Por qué domiciliar una sociedad en un Centro de Negocios?

Todas las empresas no necesitan de unas instalaciones como las de Telefónica. Hay empresas a las que para funcionar, les basta con un teléfono móvil y un portátil, y si mucho me apuran, hasta pueden prescindir del portátil, pero necesitan disponer de un domicilio donde recibir correspondencia, o simplemente porque es una exigencia del Registro Mercantil. Bien, pues para eso nacieron los centros de negocios, para cubrir un nicho de necesidad empresarial cada vez más acuciante.

Grupo de empresas patológico en centro de negocios

Este cabezapensante metido a letrado, se encuentra con que [¡Eureka!, debió pensar en ese instante de engañosa lucidez] la sociedad a la que demanda "comparte" domicilio con otras en un mismo centro de negocios, y una bombilla (de muy mala calidad y escasa potencia) se enciende en su cerebro. Se supone que piensa: Puedo ganar el pleito, pero la empresa que está obligada a pagar puede que no esté en disposición de hacerlo, con lo cual, necesito a alguien que pague por cuenta de ella. Que eso sea justo o no, sea moral o inmoral, eso no le importa. Solo le importa la posibilidad de que "alguien" le pague la indemnización a su cliente y, de ese modo, quizá sus honorarios se vean mejorados. Y a eso se agarra, a crear una ficción de GRUPO DE EMPRESAS PATOLÓGICO donde, entre todas, como en un almuerzo a escote, tendrán que pagarle a su cliente.

Por suerte algunos jueces tienen las ideas claras y en este caso le han tumbado el castillo de naipes que se había montado. La verdad es que bastaba con un ligero soplido, pero el fallo es todo un huracán:

Dice la sentencia:

Así que ha quedado claro que, ni grupo de empresas patológico, ni derecho al levantamiento del velo. Solo hecho en falta en el fallo una coletilla diciéndole al letrado: "Además... ¿No ve usted, señor letrado, que está haciendo el ridículo más espantoso porque la única vinculación alegada es que están domiciliadas en un centro de negocios? ¿Acaso usted no sabe lo que es un centro de negocios?". Y tampoco hubiera estado de más un tirón de orejas diciéndole que no vuelva a usar mi nombre en vano.

Ramón Cerdá

Referencia: Juzgado de los Social número 3 de Oviedo - Sentencia 474/2016 de 19 de octubre, de doña María de los Ángeles Andrés Vega, Magistrado-Juez.

Grupo de empresas patológico. ¿Argumentos enfermizos de un letrado?

Ontinyent, 1964


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