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Seducción natural
Un poco de contradicción y complejidad son misteriosas y atractivas, pero el exceso nos confunde y les confunde. En el divertido y apasionante proceso del ligue todos los excesos son malos. Ni nosotras deberíamos ser tan influenciables a los halagos ni ellos deberían extralimitarse.
En estos tiempos, nada nos impide halagarlos, tomar la iniciativa, coquetear… Y disfrutándolo, que es la clave del asunto y también del éxito.

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Afrontar el rechazo
Al fin y al cabo, ligar tendría que ser algo divertido y no limitarse a un objetivo concreto sino concentrarse en disfrutar del momento en sí. Y si nos llevamos un “No”, deberíamos aprender de la increíble capacidad de los hombres para encajar rechazos. Que el mundo no se hunde por un “No”…
Vale que somos maravillosas y únicas, pero debemos aceptar que no podemos caer bien a todo el mundo ni gustarle y que, simplemente, podemos tener un mal momento.
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No a los retos
La naturalidad debería ser otro de los ingredientes del acercamiento y del ligue. Vale, admitimos que ambos pueden estar un poco nerviosos, pero las estrategias hiperplanificadas tipo “ligón profesional” con sus tácticas, sus piropos envenenados, sus escalas y ascensiones no resultan.

Mujeres, hagamos que este artículo circule entre los hombres como una declaración de intenciones de las mujeres y de lo que nos gusta. Y, también, que circule entre las mujeres para que hagamos una aclaración de nuestras intenciones. Especialmente a todas aquellas que se encuentran con un seductor profesional con su guión prefabricado y se lanzan a la alegre aventura de intentar sacarles de su papel, hacerles entender que ellas son diferentes o intentar que las valoren.
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Apuntes mentales
Se recomienda tener varios temas pensados como tabla de salvación por si uno se queda en blanco. También es un consejo que pueden seguir las mujeres si somos tímidas o si estamos tan coladas por el hombre que nuestro nivel de inteligencia parece descender hasta el electroencefalograma plano.
La ansiedad y el miedo no son una tarjeta de presentación seductora y, desde luego, no contribuyen a darnos a conocer. O sea, respira hondo, siente como el aire inunda tus pulmones y tu organismo y expúlsalo lentamente. Repite dos o tres veces y te tranquilizarás.
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El poco seductor exceso

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Autor:
María lascosasdemaria
