Revista Cultura y Ocio

Guillem López: Lago negro de tus ojos

Publicado el 22 agosto 2019 por Libros Prohibidos @Librosprohibi2
Guillem López: Lago negro de tus ojos

Terror cósmico con denominación de origen

Cosas curiosas que ocurren: pese a haberme especializado en años en la literatura escrita en español de los últimos años, todavía no había reseñado nada de Guillem López, considerado por muchos como uno de los máximos exponentes del fantástico actual. Es más, llegó este enero y todavía no había leído nada suyo. Dispuesto a remediar esto en este 2019, me he leído ya , Challenger y Lago negro de tus ojos -obra de la que os hablo hoy-. Y tengo preparadas otras dos más publicadas previamente y, en general y como propósito, cualquier cosa que vaya sacando, porque, de verdad, lo de este autor es un festival. Chungo y tenebroso, pero festival.

Tras El Incidente, unas extrañas lagunas aparecieron por todo el mundo. La periodista Carla Babiloni regresa a El Clot, donde está la más grande de todas ellas, para investigar la desaparición de una actriz. Pero el regreso es un ajuste de cuentas con el pasado, un reencuentro con todo aquello que creía haber dejado atrás de forma definitiva. Deberá enfrentarse a policías corruptos, militares de una agencia de seguridad mundial y sectarios fanáticos, además de a sus propios miedos y temores, atrapada en un torbellino de recuerdos y profecías funestas.

Me da rabia no haberlo descubierto antes ni haber venido a contároslo, pero os lo digo ahora: qué bien entiende este hombre el concepto de novela -novela corta en este caso-. Qué ritmo, qué pausa, que maestría a la hora de jugar con los puntos de vista -a esto le dedicaré un párrafo a continuación, que tiene su miga-, qué facilidad para crear exactamente la atmósfera que requiere el relato, para generar tensión, para dejar en el lector la sensación de culo torcido a la vez que le da la oportunidad de encontrar satisfacción en lo narrado. Todo ello con soltura pese a lo engorroso de la temática, con elegancia pese a la suciedad imperante en esta paranormal provincia de Valencia. Hace que parezca fácil.

Guillem López: Lago negro de tus ojosToca hablar del componente experimental en esta obra, que da para reseña dentro de la reseña. Tal y como avancé antes, el autor juega aquí con el punto de vista de la narración. Y hace un juego que se me antoja como algo equivalente a las perspectivas imposibles usadas por artistas como Dalí. Voy a explicarme. El punto de vista que nos interesa es el de la protagonista, Carla Babiloni. De hecho, la acción da comienzo cuando ella llega a El Clot. Sin embargo, el narrador es Bernat, un personaje dentro del libro, quien nos cuenta la historia centrándose en Carla. Ella sigue siendo la protagonista y tiene todos los focos encima, pero no podemos olvidar que la voz del narrador obedece a una persona con sus propios deseos, opiniones, motivaciones y obsesiones. Vamos, un narrador del que nos ha tocado fiarnos, pero que apenas anima a ello. Si además le sumamos que, en realidad, lo que hace es dibujarlo todo en cómic, la sensación de extrañeza se vuelve más que palpable, agobiante. Esta retorcida forma de narración, además de potenciar al máximo los atributos raros, sucios e incluso macabros del escenario, genera una inquietud imposible de eludir, que se te queda pegada desde la primera página y ya no te suelta hasta tres semanas después de haber terminado el libro.

No quiero quedarme hablando únicamente de la técnica, aunque es tentador. La parte argumental también tiene peso, por supuesto. En Lago negro de tus ojos, Guillem López le da una nueva vuelta de tuerca al terror cósmico. No se conforma con darse un revolcón con el legado lovecraftiano, sino que construye la historia como si de una novela negra se tratase. Cuando el elemento fantástico se manifiesta del todo y la tensión escala tanto que es insostenible, resuelve el clímax con un pandemonio de cuatro páginas donde la confusión e incluso el marasmo son casi absolutos. Lo mejor es que la fórmula funciona. Y parece que lo hace, de largo, mucho mejor que si hubiera descrito la escena en detalle, lejos de situaciones que seguramente ya hayas visto antes en libros parecidos. No, aquí se deja libertad a tu imaginación para que ella se encargue de rellenar esos huecos que faltan como mejor prefiera.

Otro punto a favor de Lago negro de tus ojos es que explora con gran acierto las sensaciones de la protagonista. Al menos, las sensaciones según las percibe el narrador, claro. Ese indeseable regreso a un pasado cruel, habitado por gente que una vez conoció pero que ahora es una colección de criaturas bizarras. El desarraigo y la extrañeza del regreso son captados con una sutileza y un acierto asombrosos. Y ven su reflejo en la metáfora de los bichos indeseables que lo infectan todo.

No quiero finalizar esta parte de la reseña sin mencionar que, por supuesto, el autor aprovecha que está escribiendo sobre terror paranormal en la España rural para afilar la estilográfica y enriquecer el cóctel con un poco -un mucho, más bien- de crítica político-social. Bienvenida sea.

Vicente era un trepa y un malnacido. No le sorprendió en absoluto descubrir que se había convertido en jefe de policía. En lugares como El Clot, la gente así suele llegar lejos. Utilizan rencillas y enemistades de los que no aspiran a ser como ellos para escalar y convertirse en concejal, alguacil, tesorero del ayuntamiento o incluso alcalde. Son un cero a la izquierda del interés común, un cero gordo y bien alimentado.

Guillem López: Lago negro de tus ojos

Creando afición

Espero que nadie se sorprenda si recomiendo encarecidamente esta novela. La veo llena de riqueza, de potencial, de concisión. Creo que es una obra que crea afición por la literatura de terror, que es capaz de iniciar a nuevos adeptos o de reenganchar a aquellos que habían perdido la esperanza. Y también la veo con capacidad de crear cantera entre los nuevos escritores. Yo, al menos, lo recomiendo para aprender cómo se colocan las letras una detrás de otra.

Cerré la libreta. Basta de dibujar, basta. Al fin y al cabo, ¿para qué lo hacía? Intentaba apresar la verdad en el papel en blanco y lo único que conseguía era un reflejo oscuro de las mentiras que yo mismo me contaba. Toda ficción es una mentira piadosa, una manera de suavizar el trauma que supone enfrentarse a la realidad cotidiana.

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Fotos: Kate Tandy. Unsplash


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