Revista Música

Gustavo Dudamel

Publicado el 29 marzo 2012 por Airin
Gustavo DudamelEstaba yo un día leyendo el periódico cuando vi la noticia de que Gustavo Dudamel venía a Oviedo con la Orquesta Sinfónica de Goteborg (Suiza) y me dije "Tengo que ir a ese concierto". Así que fui, y la verdad es que fue todo un acierto asistir y ver de cerca a este mosntruo de la música. Había conocido a Dudamel a través de sus interpretaciones de Arturo Márquez con El Danzón, una de mis piezas favoritas (sobre todo la nº 2), con la Orquesta Sinfónica de Simón Bolívar, de Venezuela. También es conocido por su extrema expresividad en los conciertos, aunque ésta debe de variar según el acontecimiento.El concierto empezó con Don Juan de R. Strauss, seguido de una sinfonía de Haydn, para acabar con otra famosísima pieza de Strauss, Así habló Zarathrusta. Si de primeras no os suena, probaremos con la cabezera de la peli de Kubrik, 2001, Una odisea en el espacio. ¿Ahora si, eh?
La segunda y tercera pieza son las que más me gustaron por que tienen ritmos más enérgicos, con fuerza. Los ritmos suaves están bien pero para un rato por que si te expones durante demasiado tiempo a estas melodías dulces, suaves...esas que van al ritmo del viento como una hoja en primavera ...puedes caer en un estado soporífero importante.
Estando en el concierto me dio por pensar ciertas cosas (sí, a veces pienso... ¡o eso creo!)
1. La función del director es dirigir la orquesta pero...¿y esos movimientos?
2. Si pasas mucho tiempo en la misma postura (algo muy normal en este tipo de conciertos) corres el risgo de que se te duerma la pierna y empieces a pensar más en la pierna que en concierto.
3. ¿Por qué si dicen en el panfleto expresamente que no se abran caramelos durante la función, siempre está la típica señora mayor que en vez de uno se come trescientos caramelos al inicio de la pieza? ¡Y encima ofreciendo al resto de acompañantes!
4. Hay que hacer ejercicios de aplausos en casa. La duración del aplauso final puede ser muuuuy prolongado, así que es aconsejable el uso de guantes para la ocasión.
5. Que nadie diga ¡Bravo! cuando la orquesta haya dejado de tocar por que eso no significa que el concierto haya acabado. Consejo: Esperar a que todo el mundo aplauda para unirte a ellos con gran fervor y alegría.
Gustavo Dudamel me pareció muy humilde, ya que en ningún momento quiso destacar sobre la orquesta, de hecho, todo el protagonismo se lo llevaron ellos, y hay que decir que tocaron de maravilla. Dudamel se inició en la música con un proyecto del pianista y economista Jose Antonio Abreu. En él, se intenta iniciar a los niños en el mundo de la música clásica mediante la utilización de un instrumento o la pertenencia a un coro. Dudamel se inició en el mundo de la música gracias a este proyecto. Este grupo de "pequeños artistas" ha crecido a pasos agigantados, de forma que Venezuela se jacta de tener varios cientos de orquestas sinfónicas. Dicho proyecto, conocido por el nombre de "El Sistema", está reconocido internacionalmente como el punto de referencia de educación musical para conseguir el cambio social en regiones sometidas por la pobreza.
Abajo, la pieza Sansón y Dalila de Camille Saint-Saens.

Y aquí tenemos, Mambo de Leonard Berstein.

¡Para que luego digan que la música clásica es aburrida!

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