Pido perdón de antemano
al niño que dentro llevas,
porque traigo malas nuevas
a las hermanas y hermanos.
Contar cuentos es humano
y costumbre familiar,
pero más que el enseñar
valores y tradiciones,
estas viejas narraciones
se hicieron para asustar.Con el tiempo y el recato
el cuento se ha rebajado
y Disney lo ha trastocado
para hacerte mentecato.
En la tele estar un rato
tragando almíbar muy quieto:
aprendiendo del respeto
a los ricos en dinero
y en el poder altanero
del tonto y analfabeto.Las historias que te cuento
no las voy a disfrazar.
Las voy a recomenzar,
variándoles argumento.
Aunque me acuses de cruento,
algunas ya eran así
en su brutal frenesí
y otras me las he inventado:
un final edulcorado
no vas a encontrar aquí.Así que pasa, disfruta,
–Álex Padrón
de lo que pasó después:
Que nunca hubo un marqués
de Carabas ni una astuta
princesa que con batuta
mandara a cazar perdices:
porque finales felices
en la vida abundan poco…
pero sí que existe el coco,
que te lleva cuando creces.
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