Revista Arquitectura

Habitar la tecnología

Por Marcelogardinetti @marcegardinetti

HABITAR LA TECNOLOGÍA

Por Agustina García del Rio

 Introducción

 La palabra tecnología la asociamos constantemente con el concepto de avanzar y evolucionar, de mejorar lo existente. Cuanto más tecnológico algo es, la gente más lo desea.

   La etimología de esta palabra nos indica otra cosa, que es la unión de “arte” y “tratado”. Podríamos decir entonces, que la tecnología es la aplicación de un conjunto de conocimientos y habilidades con un claro objetivo: conseguir una solución a los problemas del ser humano o satisfacer sus necesidades en un ámbito concreto.

  Remontémonos a 1909, donde Filippo Tommas Marinetti publica “Fundación y manifiesto del Futurismo”. Este documento da comienzo al movimiento futurista, que se aplica a la arquitectura pintura,  escultura y fotografía.

  Renato de Fusco en su libro “Historia de la arquitectura contemporánea”  dice:

“…El futurismo fue el primer movimiento de vanguardia, propiamente dicho, y encarnó todas las características de ésta: la ruptura con el pasado, el maquinismo, el activismo, el belicismo, las actitudes provocadoras y profanadoras, el fetichismo por el Zeitgeist que, independientemente de la modernolatría, proclama una posición anticipadora del espíritu del tiempo futuro, de ahí el afortunado nombre del movimiento.

  El futurismo nace con el manifiesto de 1909, redactado por Marinetti, que considera los aspectos generales del movimiento. […]

  La arquitectura futurista, latente en el manifiesto y en los sugestivos dibujos de Sant’Elia, traduce en formas e ideas arquitectónicas las premisas generales del movimiento:

-rechazo de todos los estilos tradicionales

-destrucción del ambiente preexistente

-exaltación de la producción mecánica

-nuevas tipologías de edificación

-arquitectura para las masas

-empleo de nuevos materiales

-temporalidad y continua renovación de las construcciones

-dinamismo de la forma arquitectónica producido por el propio dinamismo que introducen en los edificios los ascensores en movimiento

-la expansión de la arquitectura hacia la urbanística…”

Propongo ver a la tecnología desde otra perspectiva. Verla como el lenguaje del avance de la sociedad (no por lo que la gente  obtenga de ella), sino por cómo la tecnología sirvió como base para crear utopías que solucionaran la vida del hombre en la tierra, en esos momentos donde nuestra forma de habitar, tal como la conocemos, se creía no podría seguir existiendo.

  En este trabajo, el objetivo es encontrar la influencia del movimiento futurista en la arquitectura del siglo XX. Descubrir qué premisas se mantienen como inamovibles a lo largo de este período, aunque los que las ejercen provengan de diferentes locaciones y realidades culturales.

 Entender al futurismo como un punto de partida para la creación de utopías que aunque algunas se concreten y otras no, no pierden su intención. La intención de crear en pos de una solución para el bienestar habitacional del ser humano, acción que para mi es suficiente, aunque el ideal llevado al mundo real no pueda subsistir.

  No hay una fórmula que nos lleve al resultado correcto. Es por eso que la ilusión de generar un aporte para el mejoramiento de la calidad de vida de la sociedad es una satisfacción aún mayor que el simple hecho de proyectar por cumplir con un objetivo final.

Agustina García del Río está por comenzar su ultimo año de la carrera de arquitectura en la UBA. Peca de polifacética, y le cuesta ser rigurosa al momento de delimitar su área de interés.

  Junto con Lucía Ferán crearon Jaicu, un estudio de diseño que, como los haikus, pretende hacer mucho con poco.
www.jaicu.com.ar

NOTA: El presente texto es la primera de las cuatro partes que componen el estudio, las tres restantes serán publicadas próximamente.

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