Revista Diario

Hace un año

Por Sory
Hoy justamente hace un año que me incorporé a mi plaza como Residente. Mi sensación es que después de un año, apenas sé nada. Que voy muy despacio, y que sigo teniendo miedo muchas veces. Cada vez más, porque ahora soy consciente de que en cirugía, muchas veces (como dice uno de los grandes) no hay vuelta atrás. Lo hecho, hecho está y no hay más.
Haciendo balance de año...
Lo mejor sin duda mis mayores, mis erres mayores, quiero decir. Sin ellos no habría sobrevivido en la jungla. Somos un equipo, para lo bueno y para lo malo. Si uno cae, nos duele a todos, si uno triunfa todos somos partícipes. Sé que puedo dejar cualquier cosa en sus manos. Y mi coerre de uro, ¡cuánto hemos aprendido juntos!
Me quedo con los momentos docentes de mis adjuntos. Asumimos que estamos en un hospital universitario, pero ellos no cobran más por quedarse a explicarme como se cierra un abdomen, o ponerme un video sobre una hepatectomía central. Aún a riesgo de sus propias coronarias, ponen el bisturí en nuestras manos y nos enseñan que ser cirujano es mucho más que saber técnica.
Muy buenos los lazos hechos con otros servicios. En la puerta, en Interna, en Digestivo, en Anestesia y ¡hasta en Rayos! Quién lo diría... Y por supuesto en el servicio con los mejores residentes... El de los quebrantahuesos. No sabéis lo que os echaré de menos cuando vuelva a hacer guardias sola. Os he cogido cariño ;) Y luego están los que sin ser del mismo servicio es como si lo fueran, como Uro o Vascular...
La enfermería, de la que he aprendido mucho no, muchísimo. Sondas, vías, y lo más importante, el uso de la lógica como herramienta de trabajo... Menudos cracks.
El chico que lleva los contenedores y me da los buenos días todas las mañanas, menudo currante. Hace que el día empiece un poco mejor.
Mi chef favorito, y toda la cocina del hospital, que me guardan comidas y cenas, será porque he crecido entre fogones que les he cogido cariño.
En fin, que ha habido momentos duros, me he llevado alguna que otra colleja, la mayoría merecidas. Y lo mejor es que de todas he aprendido algo.
Hace un año... Y qué rapido ha pasado, aún no sé nada, y yo, que siempre he sido la pequeña de la casa, la niña mimada, ahora tengo que preocuparme por otro más pequeño. Espero hacerlo tan bien como lo han hecho mis mayores, aunque el listón está muy alto.
En fin, a todos los que empezáis: ¡Aprovechad el tiempo! que ésto pasa muy rápido, y cuándo quieres darte cuenta, ya estás pasando el testigo... Y con la sensación de que a pesar de las horas invertidas sigues sin saber nada de nada.

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