No falla, llegan estas fechas en los que los días son largos y el cerebro parece que se reblandezca (igual es una explicación para muchas de las cosas raras estas que nos están
pasando, y no me refiero a la “invasión” del área 51 precisamente). El caso es que en estas fechas las ganas de doblar el espinazo bajan hasta niveles que rozan la obscenidad. ¿Verdad que eso nos sucede a todos? A mí por lo menos me ocurre, estos días ando como lento de reflejos, con “pachorra”, como saturado y sin demasiada chispa, lo admito y lamento profundamente si os he dado demasiado la vara, mea culpa.
Todos los años (bueno desde hace un par de ellos) en esta vuestra casa bajamos la persiana 
Este año será un poco distinto, bajo la persiana por agotamiento mental y emocional, confieso. Las circunstancias de cada uno son como aquello de la cruz, cada uno lleva la 
Me marcho unos días para descansar, reflexionar (mucho), buscar un poco de paz y sobre todo reparar la vieja brújula a ver si consigo estabilizar un poco el rumbo. Voy a “huir del mundanal ruido” por unos días, como San Juan de la Cruz, casi por prescripción médica. Así es que por unos días me podréis encontrar rodeado de castillos y, por supuesto, en mis mágicos Pirineos. Aunque casi seguro que nos veremos algún día por estos cibermundillos.
Espero que estos días me sirvan para descubrir, sorprenderme de nuevo, recuperar la ilusión. En resumen, viajar, ampliar mundo, reencontrarme conmigo y con los míos y 
Nos vemos el próximo 21 de Agosto!
