Bueno, y con esto, hemos llegado al verano. Lo digo más que nada por si nadie se había dado cuenta de los
calores esos que estamos padeciendo y que al final va a hacer que las piedras se vuelvan blandidas. En estos días parece que cambiamos todos, nos hace falta salir del cascarón, cambiar de aires. A mi por lo menos me hace mucha falta, muchísima. Uno no es de piedra. El que os escribe es humano tirando a blandengue y de vez en cuando necesita que le de el aire.
Os digo esto porque os dejo. Os dejo por unos días, no vayáis a pensar que os librareis de mi tan fácilmente, ya sabéis que soy muy pelmazo. Me marcho a intentar recargar un poco las pilas, algo que recomiendo a todos. No hace falta gastar dinero ni nada por el estilo, se trata de desconectar un poco de la rutina y volver
¿Te has parado a pensar que vivimos tan rápido que nos estamos perdiendo la vida?¿No has pensado nunca que la vida son eso, un conjunto de vivencias y no un conjunto de bienes que acumular al estilo Diógenes? ¿Porqué no intentamos recuperar ahora la esencia del niño que tenemos todos dentro, aquel que ponía toda su energía en hacer que los días diesen más de sí, que fuesen irrepetibles?
De verdad quisiera desearos de corazón que podáis hacer posible todo esto que os he contado, lo merecéis. Yo voy a intentarlo estos días, me marcho, pero prometo volver con las pilas cargadas.
Ya que estamos quiero aprovechar para daros las gracias por estos prácticamente tres años que llevamos ya juntos compartiendo pantallas, oye, hay parejas que duran mucho menos. Quiero deciros lo de siempre, porque 
Disfrutad de estos días, hacedme caso, apurad los días de agosto, cargad las pilas de vivencias y energía para cuando venga el invierno.


