Entre unos cuantos hemos alquilado
una casa de techo inalcanzable,
construida de tal modo que se pueden
pasar papeles entre la pared
y el suelo de una habitación a otra.
Escribo este poema mientras
recuerdo algo relacionado
con tu cuerpo y el frío de este sitio
que abandonas para volver a casa
de tus padres.
Asumo
que la melancolía está mal vista
en el trayecto que dura el suicidio de volver
de la parada del autobús a casa.

Todas mis pertenencias cabenen apenas un par de cajas;así lo pueden comprobarlos dos agentes de policíaque me han interrogado en el Jardín de la Constitución.
Acabo de dejarlasen el almacén del trabajo-no tengo otro lugar-y en el alcohol masticola sensación de no tener derechoa estar aquí, entre la decadenciade la noche y la mía propia.
Héctor Castilla. Cantando en voz baja. Editorial Balduque, marzo de 2015. Diseño de cubierta: Sergio Urán. Dibujo de cubierta: Cocaína, fórmula semidesarrolada.
