
Siempre soñé con que tal vez fuese restaurada y convertida en cualquier cosa, pero respetando ese frontal de estilo fabril que tanto me gustaba. Pero no, finalmente la dichosa piqueta se la ha llevado por delante, rememorando aquellos malditos años en los que Valladolid perdió gran parte de su patrimonio histórico en pro de inmensas y horrorosas moles de cemento y cristal. En este caso un hotel ocupará su lugar. Pero qué le vamos a hacer.
Sirva esta entrada para despedir a este encantador rincón que tanta personalidad daba a la calle Cardenal Cos. Descanse en paz.-Fotos de las obras cortesía de https://twitter.com/LilithPiraten
