Revista Diario

Historia detrás de una epidural

Por Drajomeini @DoctoraJomeini
Historia detrás de una epidural
Ay - se quejó Alicia, tocándose por debajo del ombligo. Ahí estaba otra vez ese dolor. Llevaba unos meses con gases y gastritis. Seguro que de los empachos. Pero es que no lo podía evitar. Siempre había estado gordita, pero en los últimos meses - la ansiedad, el que Jose la dejara por otra, el no acabar de encajar del todo en el instituto - había engordado mucho. Tanto que tuvo que cambiar de talla. Y pedir, con vergüenza, a su madre que le comprase un par de vaqueros nuevos. - Ay, Alicia, otra vez, hija - se había quejado su madre - ¿por qué no intentas hacer un poco de dieta? Estarías mucho más guapa.Y Alicia asentía. Sí. Sí. El rostro oculto tras la cortina de cabello. Su única vanidad. Sabiendo que era inútil explicarle que no tenía voluntad. Que no podía. Que se despertaba todos los días queriéndose comer el mundo. Y al final, el mundo se la merendaba a ella.- Ay - otra vez. Esta vez no era como las otras. El dolor la hizo pararse en medio de la calle. Despacio, dolorida, subió las escaleras de su casa.- Mamá - llamó, débilmente - No me encuentro bien. Me duele la barriga. ¡AAAY!- Uy, sí, Alicia, la verdad es que tienes mala cara. Vamos, anda, vamos a acercarnos a Urgencias, no vaya a ser que tengas una apendicitis.Alicia cruzó la puerta de Urgencias a duras penas, parándose cada minuto. Doblada por un dolor insoportable. La pasaron enseguida a una camilla. Y una doctora con gafas empezó a explorarle la tripa. De pronto, la médico puso una cara rara._ Espera un minuto - le dijo. Salió y volvió con un aparato parecido a R2D2. Le puso algo de gel frío en la barriga y sonrió.- Mira - le dio, volviendo hacia ellas la pantalla del aparato - Esta es la causa de tus dolores. Estás de parto, cariño.Alicia sólo tuvo tiempo de oir el grito de asombro de su madre antes de echarse a llorar.

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